martes, 2 de diciembre de 2008

El Plural entrevista al investigador que inspiró la denuncia de Garzón sobre los niños perdidos del franquismo

_

El Plural entrevista al investigador que inspiró la denuncia de Garzón sobre los niños perdidos del franquismo

"Habría que recordar a algunos que la derecha democrática también defendió la república y sufrió represalias"


MARISU MORENO

Miguel Ángel Rodríguez Arias es investigador del Instituto de Derecho penal Europeo e Internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, donde imparte la asignatura de Derecho penal internacional. Es uno de los expertos consultados por el juez Baltasar Garzón en su intento de procesar el franquismo. Su última investigación -recogida en el libro “El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad”, publicado en octubre de 2008 por la Editorial Tirant Lo Blanch-, aparece citada expresamente en el Auto de Garzón en el que se inhibe a favor de los juzgados territoriales. El magistrado de la Audiencia Nacional fundamenta con este trabajo la necesidad de investigar legalmente las desapariciones de los hijos de presas republicanas durante la dictadura de Franco.

¿A quién corresponde hacer justicia a las víctimas de la represión franquista: a los historiadores, a los jueces o a ambos?
Tanto las directrices de reparación a las víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos de la Asamblea de Naciones Unidas, como los principios de lucha a la impunidad elaborados por la Comisión de Derechos Humanos señalan la necesidad de utilizar distintos medios de reparación que se complementan entre sí: la desaparición forzada es una violación compleja y grave de los derechos humanos y el deber de recordar, la memoria histórica, es únicamente uno de esos elementos, pero no excluye el derecho de las víctimas a la justicia, o el derecho a la verdad de las familias, respecto el paradero e identificación de sus seres queridos. En ese sentido la única exclusión de enfoques es la que se ha pretendido hacer, y se sigue pretendiendo, por parte de nuestras autoridades. Sustituir “el todo” por una de sus partes. Pero en materia de crímenes internacionales la responsabilidad del Estado es la de cumplir con todas las formas de reparación y justicia hacia las víctimas, y no sólo la que pueda preferirse. Estamos hablando de derechos humanos no de un menú a la carta.

¿Qué papel jugó la Iglesia en la desaparición de niños?
Eso aún debe ser esclarecido mediante la misma “investigación oficial efectiva” que sigue aún pendiente también en el caso de los desaparecidos de las fosas comunes. Según el punto 77 del “Balance de crímenes de la Dictadura franquista” de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, y leo literalmente: “La Iglesia católica de España, estrechamente unida al régimen (…) también jugó un papel muy importante al proveer el personal de numerosos establecimientos penitenciarios, siendo los más tristemente célebres las prisiones de mujeres y los reformatorios para jóvenes cuyos antiguos detenidos han denunciado públicamente los malos tratos físicos y psicológicos que sufrieron por parte del personal religioso”. Preocupa en todo caso determinar que clase de colaboración prestó el personal religioso ante la detención de madres y niños pequeños, ya que hablamos de madres y niños víctimas de detenciones ilegales por parte del Estado; preocupa más aún, visto que el régimen de Franco hizo desaparecer además un número indeterminado de menores, sin quedar claro en qué centros pudieron ser arrebatados a sus madres ni qué clase de personal estaba al cargo de los mismos mientras esto ocurría. Se debe aclarar qué menores y madres pasaron por estos centros y qué sucedió dentro de los mismos. Esa investigación oficial es imprescindible y urgente.

Es éste quizá el capítulo menos conocido de la represión franquista ¿es comparable con los casos de desapariciones de niños en Argentina?
Sin duda, en el caso argentino, muy conocido por la incansable tarea reivindicadora de las Abuelas de Plaza de Mayo, se robaron unos 800 niños, y en el caso español podríamos estar ante miles de casos. Al igual que en Argentina cabe esperar que la mayoría de todos esos niños perdidos también siguen vivos, pero el Gobierno argentino lleva veinte años buscando todos los que puede y ha creado varios organismos estatales para localizar a los desaparecidos como una Comisión de Búsqueda y por el Derecho a la Identidad y una Base Nacional de Datos Genéticos para cruzar gratuitamente las muestras con una fiabilidad superior al 99%; en cambio el Gobierno español todavía no ha empezado a buscar a los desaparecidos del franquismo. Y los que han querido dejar en alguna parte sus muestras por si alguna vez se localiza a su ser querido lo han tenido que pagar de su bolsillo.

¿Cuáles han sido los casos que más te han llamado la atención?
Tanto los casos de robos de niños de las madres presas, como los robos de menores de entornos maquis o los secuestros de los niños de las colonias infantiles de Victoria Kent, enviados por la República a Francia y a otros países, me resultan igual de inhumanos, no sabría distinguir. En lo personal escuchar el testimonio de Emilia Girón cuyo hijo se llevaron “a bautizar” nada mas dar a luz y no se lo devolvieron… tantísimo dolor de una madre que sigue ahí tras toda una vida, día a día, esperando a que el Estado, nuestro Estado social y Democrático de Derecho, le devuelva a su hijo; el testimonio de los hermanos del desaparecido que llevan toda la vida sabiendo que en algún lugar tienen un hermano pero no saben donde está…Emilia era la hermana de un conocido guerrillero y por lo tanto no tenía derecho alguno, ni tan siquiera a la carne de su carne. Repugna pensar en quienes cometieron este tipo de hechos y quienes les dieron cobertura, en la impunidad, me vienen otra vez a la cabeza aquellos versos de Otero de “si abrí los labios para ver el rostro puro y terrible de mi patria, si abrí los labios hasta desgarrármelos…”, más propios de la dictadura. Esta investigación que me ha acompañado durante tres años ha sido durísima y sólo puedo tener palabras de agradecimiento para las personas que me han acompañado y la han hecho posible en todos los sentidos comenzando por la propia editorial Tirant Lo Blanch que me prestó un lugar para llamar a todo esto “crimen contra la humanidad” cuando sólo se hablaba de “memoria”. Pero sobre todo para la gente que se comprometió con la defensa de nuestra democracia amenazada debiendo pagar por ello tan sobre cogedor precio.

¿La inhibición de Garzón a favor de los juzgados territoriales supone el fin del intento de procesar el régimen franquista?
En absoluto. Una cosa que los Gobiernos y autoridades no han comprendido nunca en un primer momento – en ninguno de los países donde se han perpetrado desapariciones forzadas de personas no hablo solo de España – es que las familias en realidad no pueden hacer ninguna otra cosa que buscar a sus seres queridos porque son su bien más preciado. ¿Quién de nosotros podría hacer otra cosa que buscar con todas sus fuerzas, como sea, a nuestro propio hijo, mujer, hermano, padre si mañana se lo llevasen agentes del Estado sin volver a dar razón de su paradero?, ¿Cuándo pararíamos de buscar nosotros a nuestros propios seres queridos dijese lo que dijese Rouco o quien sea?. En un terreno de tan lenta evolución y formación como es el derecho internacional en las últimas décadas las familias de los desaparecidos, da igual en que país, han sido una fuerza motriz que ha removido cielo y tierra en todas las instancias internacionales desde sus humildes lugares de origen, frente al poder del Estado y en situaciones verdaderamente aterradoras, para salvar lo que les es más querido en la vida. Es algo tan humano como el amor hacia sus seres queridos el que lo mueve todo, su inmenso dolor, su desesperación por no poder verles aunque deseen con toda el alma recuperarles en su vida. Quien hable de revanchas o venganzas históricas desconoce por completo la situación de estas personas y lo que les impulsa. Porque ni siquiera limito esto a los defensores de la República, es aplicable a los familiares de cualquier desaparecido que todavía pudiera serlo. Comprender la verdad de todo esto sobrecoge el alma de una forma difícil de explicar. No les sirve, ni les va a servir, ningún certificado en un papel, quieren a sus seres queridos o sus restos mortales para poder darles un trato digno y saber donde llorarles; y en el caso de los niños perdidos saben que probablemente aún siguen vivos y eso les va a espolear mas. Cualquier Gobierno que no tenga esto claro, se está equivocando.

¿Qué te parece el papel que ha jugado la Fiscalía en todo este asunto?
De las distintas cuestiones jurídicas que cuesta trabajo entender, y no son pocas, la que acaso más llama mi atención es la cerrazón para no calificar “crimen contra la humanidad” a lo que jurídicamente reúne, sobradamente, todos los requisitos para ello. Si al menos se pudiese identificar algún tratado internacional que afirmase lo contrario, que introdujese algún elemento de ambigüedad interpretativa, podría entenderse que se pudiese optar por dicha óptica. Pero no es así. Tanto empeño en evitar el uso del término “crimen contra la humanidad” recuerda el extraño empeño ante otras “palabras tabú” recientes como “crisis económica”. Pero ello no impide que sigamos teniendo “crímenes contra la humanidad” impunes, como tampoco ha impedido la realidad de la “crisis”.

¿Qué te parece la Ley de Amnistía?
La ley de amnistía fue un elemento necesario en su momento, de igual modo que también fue necesario a la comunidad internacional algún tipo de negociación con Milosevic para pacificar la situación en la antigua Yugoslavia; lo cual no impidió que transcurrido un tiempo razonable de estabilización de la situación la misma comunidad internacional fuese la que sentase a Milosevic, y a otros responsables, en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia. Porque los crímenes contra la humanidad nunca prescriben y no pueden ser objeto de amnistías y antes o después llega el momento de rendir cuentas a la justicia. El Comité de Derechos Humanos acaba de decirle a España hace tan sólo tres semanas que la ley de amnistía no puede ser una ley de punto y final que impida la lucha contra la impunidad, aunque la fiscalía de la Audiencia Nacional no se haya dado por aludida.

¿La Ley de Memoria histórica se ha quedado corta?
La ley de la memoria viola todos los tratados e instrumentos internacionales de derechos humanos en materia de desapariciones forzadas, reparación a sus victimas y lucha a su impunidad. No lo puedo expresar con más claridad. Además el artículo 13 de la ley de la memoria es un “copia-pega” del modelo franquista de la Orden de 1 de Mayo de 1940 “sobre exhumaciones e inhumaciones de cadáveres asesinados por los rojos”. Pero como desde 1979 España ha ratificado el Convenio Europeo de Derechos Humanos el “copia-pega” en cuestión viola los artículos 2 y 13 del mismo; en mi último trabajo publicado en Jueces para la Democracia señalo una veintena de sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que lo demuestra. Junto a esto no sé como calificar que la ley de la memoria se olvide del caso de los niños perdidos, que ni siquiera menciona. Ni siquiera lo menciona. Ni a ellos ni a sus pobres madres represaliadas por la dictadura con el robo de sus pequeños. Tampoco hay memoria de género para ellas.

¿Cómo se podría combatir la impunidad que parecen tener en este país los crímenes del franquismo?
Dando normal aplicación a los tratados internacionales y a los derechos humanos. No es que no existan, o que España no los haya ratificado, o se desconozcan. Es que se está pretendiendo mantener una política contra viento y marea en la que, sin que se entienda muy bien por qué, sigue persistiendo parte del PSOE que ya se ha quedado solo en todo esto. Hasta Izquierda Unida con la que pactó inicialmente para sacar adelante la ley habla ahora de una ley “de la impunidad”, más que de una “ley de la memoria”. Y todavía falta que, a un par de años vista, puedan empezar a llegar resoluciones de la esfera internacional. Nada de esto es correcto, y tengo confianza en una pronta reconsideración, a fondo, de la ley “de la memoria” por parte de nuestras autoridades.

La derecha alude a los crímenes del otro bando… ¿son comparables?
Eso mismo es lo que Franco hizo durante décadas para intentar justificar lo injustificable, y no puedo sino lamentar que una determinada parte de la derecha olvide que la derecha democrática también defendió la República y también fue represaliada por el franquismo. Hay innumerables ejemplos de personas admirables y de profundas creencias católicas y de ideas conservadoras que defendieron la República que era defender la Constitución y el gobierno democráticamente electo. Para mi el general Vicente Rojo es el primer exponente de todos ellos. El “no los imitéis” de Indalecio Prieto – uno de los párrafos más conmovedores que se puedan leer todavía décadas después – está ahí, los denodados esfuerzos de Irujo o Azaña también; todos ellos máximos responsables de la República, por reestablecer la situación cuando el Estado tuvo que privarse de la única parte de las fuerzas de orden público de las que aún disponía para hacer frente a la otra parte que se había vuelto contra él; tales ejemplos dejan a la vista en su profunda miseria moral y humana, las declaraciones y llamadas públicas al genocidio y la violación de máximos responsables del otro lado como Queipo de Llano o Mola. Por eso jurídicamente no son en absoluto comparables, porque de la ausencia de un designio planificado, exterminador, desde las altas instancias del aparato de poder, o no, se deriva que, con el derecho internacional en la mano, se pueda hablar de crímenes de lesa humanidad de los golpistas pero no de la República. No creo que nuestra derecha democrática tenga ninguna necesidad de salir a la defensa del franquismo de igual modo que la derecha democrática alemana no tiene ninguna necesidad de salir a la defensa del nazismo.
_

No hay comentarios:

¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN