sábado, 13 de septiembre de 2008

Fosa de Federico.


Federico García Lorca, en una imagen de sus últimos años de vida.


El monolito que señala el lugar exacto donde se encuentran los restos de Lorca, Galindo, Galadí y Argollas. /Lucía Rivas

Fuentes: El País, Público.


Una asociación pide a Garzón que abra la fosa de Lorca y señala otra ubicación

MANUEL ALTOZANO

La familia del maestro enterrado con el poeta solicita al juez que ordene excavar en el lugar señalado hace 30 años por Ian Gibson y en otro 430 metros más al sureste.


El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón tendrá que decidir si abre la fosa en la que supuestamente se encuentra enterrado Federico García Lorca. Nieves García, la nieta del maestro de Pulianas (Granada) Dióscoro Galindo, fusilado y enterrado junto al poeta, y la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, solicitaron ayer al juez que admita el proyecto de exhumación de Galindo y de uno de los dos banderilleros sepultados en el mismo lugar, Francisco Galadí, y ordene el levantamiento de los cadáveres. Los denunciantes presentaron, además, un informe que da una ubicación alternativa de la fosa en la que se les enterró tras su asesinato por los sublevados.

La familia Lorca cree que abrir la tumba puede "falsear la historia"
El informe cita a un testigo del lugar donde el poeta pasó sus últimas horas


Las solicitudes de Nieves García y la asociación granadina se suman a las de otros nueve colectivos que solicitaron al juez Garzón desde 2006 que ordenara la reapertura de las fosas de desaparecidos desde el golpe de estado franquista, durante la Guerra Civil y en la dictadura que la siguió. El juez no ha admitido a trámite por el momento las denuncias pero, antes de tomar esa decisión, ha solicitado a la Conferencia Episcopal, al Gobierno, varios ayuntamientos y la universidad de Granada que le faciliten todos los datos sobre las víctimas para decidir si abre una causa por genocidio.

La petición de abrir la tumba de Lorca choca con la oposición de la familia del poeta que, en los últimos años, se ha negado a reabrir el enterramiento clandestino, a pesar de que las asociaciones de represaliados y algunos familiares lo han solicitado. "Exhumar los cadáveres de las personas identificadas ya, enterradas luego en fosas comunes y de las que se conocen las circunstancias de su muerte, podría llegar a falsear la historia", escribieron en una carta Vicenta, Concepción y Manuel Fernández-Montesinos, y Gloria, Isabel y Laura García-Lorca, sobrinos del dramaturgo cuando se suscitó por primera vez la cuestión en 2003.

La asociación y la nieta de Galindo pusieron además en duda, después de tres décadas de consenso, el lugar donde presuntamente se encuentra la fosa común en la que fueron enterrados. El presidente del colectivo, Francisco González Arroyo, facilitó a Garzón una ubicación alternativa a la descubierta por Ian Gibson en 1971, tras años de investigaciones. El hispanista sitúa la fosa junto al camino que une Alfacar y Víznar, al lado de un olivo cercano a la Fuente de Aynadamar, el lugar donde todos coinciden que fueron acribillados. En homenaje al poeta y a sus compañeros de suplicio, allí se construyó el parque Federico García Lorca, en el que un monolito recuerda el lugar exacto donde se perpetraron los asesinatos.

González Arroyo, en nombre de su asociación, y la nieta de Dióscoro Galindo solicitaron ayer al juez que permita las excavaciones pero no sólo en el lugar señalado por Gibson, sino también unos 430 metros al sureste de ese punto, en un paraje del mismo municipio de Alfacar llamado El Caracolar. El presidente de la asociación aportó en el juzgado un informe en el que se explica esa segunda hipótesis sobre el lugar de la fosa. El documento se basa en el testimonio de Valentín Huete García, cocinero que vivió en el recinto del viejo caserón de Las Colonias -reconvertido durante la Guerra Civil en centro de tortura de los sublevados-, donde Lorca, Galadí, Galindo y el también banderillero Juan Arcollas pasaron sus últimas horas. Huete, según González Arroyo, vivía allí desde antes del golpe de Estado franquista, lo que lo convirtió "en observador obligatorio de todos los asesinatos cometidos por las fuerzas sublevadas al mando del capitán José María Nestares".

El testimonio de Huete, según el informe, coincide con los de otros vecinos de Víznar (Granada), localidad vecina a Alfacar, y con la del "acequiero de Aynadamar" que, según el informe entregado ayer al juez, señaló a González Arroyo "la piedra bajo la cual afirma que están los restos de los cuatro asesinados el 18 de agosto de 1936", el mismo lugar que señaló el cocinero.
Ian Gibson, sin embargo, sitúa la fosa cerca de medio kilómetro al norte. Hasta allí lo llevó Manuel Castilla, que, en 1966, relató al hispanista cómo fue obligado a enterrar los cuerpos tras el asesinato cuando sólo tenía 18 años, y le dijo el lugar donde cavó la fosa "paso más paso menos". El hispanista confirmó su teoría hace unos años, cuando se publicaron los trabajos del investigador español nacionalizado estadounidense Agustín Penón, fallecido en 1976. El enterrador de Lorca también condujo a Penón hasta aquel lugar.
___

El juez Garzón ya puede ordenar la apertura de la fosa de García Lorca

Las familias de los enterrados junto al poeta pidieron al juez la exhumación de sus antepasados.


S. HIDALGO / D. BARCALA - Madrid - 12/09/2008 22:38

Desde ayer, entre los cientos de documentos sobre desaparecidos por el franquismo que el juez Baltasar Garzón acumula en su despacho de la Audiencia Nacional, ya hay una carpeta que dice: fosa de Federico García Lorca. Los familiares de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, enterrados junto al poeta desde su muerte en la madrugada del miércoles 19 de agosto de 1936, denunciaron ayer en el juzgado su fusilamiento.

La denuncia fue entregada a los ayudantes de Garzón por tres personas. Nieves Galindo, nieta de Dióscoro; Fernando Magán, abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en representación de la familia de Francisco Galadí e Ian Gibson, biógrafo de Lorca que quiso participar en lo que para él significó "un momento histórico". La denuncia fue completada por un informe con las coordenadas de la fosa en el municipio de Alfacar (Granada) y documentación como prueba del asesinato.

El escritor irlandés nacionalizado español Ian Gibson localizó en los años sesenta el lugar exacto donde Manuel Castilla, con 16 años, sepultó a cuatro represaliados, entre los que estaba Lorca. El propio enterrador le acompañó al lugar antes de que el hispanista publicara, en 1971, los detalles más importantes del fusilamiento del dramaturgo.

Paradójicamente, a pesar de la participación vital de Gibson en la investigación de la fosa, el miembro del juzgado de Garzón que atendió la demanda no sabía en calidad de qué registrarle. "A mí me gustaría participar de algún modo", dijo el escritor. Al final, figuró como miembro de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH).

La puesta en marcha de un proceso penal contra los crímenes del franquismo podría obligar a la exhumación de la fosa. Algo a lo que la familia del poeta se niega por el momento. Los descendientes del literato han declarado, en anteriores ocasiones, que son contrarios a la exhumación para conservar el mito del autor de Yerma. Con su oposición impiden que Nieves Galindo y Francisco Galadí puedan cumplir el deseo de sus respectivos padres: enterrar de manera digna a sus antepasados.

"Tengo la esperanza en Garzón porque es mi única salida", declaró Nieves Galindo, nieta del maestro de Pulianas (Granada), fusilado junto al poeta. Galindo lamenta que la familia Federico García Lorca nunca se haya dirigido a ella para opinar sobre el dilema, a pesar de que su postura ha impedido la exhumación de los restos de su abuelo de la cuneta -ahora parque de homenaje a Federico García Lorca- donde yace.

"No hace falta que haya escándalos. Con un georadar se localizarían los cadáveres", declaró el alcalde de la localidad de Pulianas, donde ejerció Dióscoro Galindo, Rafael Gil. El presidente de la AGRMH, Francisco González, añadió que los restos del poeta y dramaturgo español más universal deberían ser "patrimonio de la humanidad" y que "cualquiera los podría reivindicar". Gibson destacó que el análisis de los restos exhumados probaría la saña con la que fue asesinado.

___

Lorca está donde quisieron sus verdugos


Isaac Rosa


13 Sep 2008

Estoy seguro de que dentro de doscientos años García Lorca seguirá siendo recordado, leído y celebrado. También se conservará la memoria de su asesinato, convertido en símbolo de la matanza franquista. Lo que no tengo tan claro es si dentro de doscientos años alguien recordará a Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Su memoria no está garantizada por ninguna fundación, ni aparece en los libros de historia. Si siguen en la fosa, su recuerdo dependerá enteramente de sus familiares. Uno de ellos, Arcollas, no tiene ya descendientes, por lo que su olvido llegará antes.


¿Qué ganaríamos y qué perderíamos si cambiamos una fosa común por una lápida en el cementerio? Las familias de quienes fueron fusilados junto al poeta lo tienen claro: conocerían con seguridad el lugar de su muerte, recuperarían sus cuerpos y les darían digna sepultura. ¿Y la familia de García Lorca? ¿Qué puede perder con su desenterramiento? Aparte de que el lugar puede ser protegido e identificado con algún monumento, no creo que la exhumación afectase a una memoria más que consolidada, universal, y que no depende de los visitantes ocasionales al barranco.


Pero hay mucho más. He dicho que los familiares podrían dar digna sepultura a sus muertos. También la familia de Lorca. Soy de los que piensan que una fosa no es un sitio digno, por mucha magia que queramos atribuirle al lugar. La fosa es el lugar que sus verdugos eligieron para enterrarlo. Mantenerlo en ella supone respetar la voluntad de sus sepultureros, que consideraron que los republicanos no merecían una tumba, sino un montón de tierra encima, como animales. En un momento en que miles de personas reclaman, en nombre de la dignidad, la recuperación de sus familiares asesinados, sería deseable que esa dignidad llegase a todos.
____

"Ha dejado de primar el silencio de la familia del poeta"


HIDALGO / D. BARCALA - MADRID - 12/09/2008 21:45

Nieves Galindo aún se acuerda de la primera vez que vio entrar en su casa, cuando era pequeña, al hispanista Ian Gibson. Un señor rubio y sonrosado, que hablaba un español raro y que hacía muchas preguntas sobre su abuelo. Ella es nieta de Dióscoro Galindo, el maestro que fue fusilado por los fascistas y enterrado en la misma fosa que Federico García Lorca. Él es irlandés, está obsesionado con la muerte del poeta y ha dedicado buena parte de su vida a investigar qué ocurrió la madrugada del 19 de agosto de 1936.

La nieta de Dióscoro y el hispanista se encontraron ayer en la Audiencia Nacional. Nieves llegó desde Baides, un pueblecito de Guadalajara, y Gibson desde el barrio madrileño de Lavapiés, donde vive. Apareció con una bolsa al hombro con varios libros suyos sobre Lorca. Público conversó con ellos, después de todo el trajín de la Audiencia, en la terraza del Instituto Francés de Madrid. “Desde hoy dejará de primar el silencio de la familia de Lorca”, reclama Nieves Galindo, haciendo alusión a que los seis herederos del poeta no quieren que se abra la fosa bajo el argumento de la conservación del mito. Gibson la escucha atentamente, él fue el que localizó el lugar donde supuestamente están la sepultura, en Alfacar (Granada).

El enterrador adolescente
Manuel Castilla, el adolescente que enterró al poeta, le dijo al hispanista en los años sesenta dónde están los restos del autor de La casa de Bernarda Alba y de los otros tres hombres con los que fue enterrado. “Castilla no me mintió. Me llevó al lugar y me dijo: ‘Está por este rodalillo de aquí... Más a la izquierda, más a la derecha... ¡Qué frío, qué miedo!’, repetía. Pudo equivocarse en unos metros de distancia, pero los restos están ahí”, señala tajante el hispanista, que se apasiona con un tema del que nunca parece cansarse de hablar. Gibson imita el acento granadino, lee un texto de uno de sus libros con entonación teatral y el auditorio, alrededor de una mesa con cervezas, enmudece. Está contento porque hace un día “espléndido, de otoño con sol”. Viste de negro y lleva unas gafas de ver con unos protectores solares de quita y pon.

“¡Qué maravilla¡”, exclama el irlandés cuando Nieves, con cuidado, saca del bolso el reloj de bolsillo que su abuelo dejó en casa cuando los falangistas fueron a buscarle para fusilarle. Está parado a la una y diez. Es el único recuerdo que tiene de su abuelo, junto a algunas fotografías de un hombre que fue maestro de escuela. Nieves Galindo cree que a su abuelo le mataron por una vieja rencilla. En aquella época, los maestros del bando nacional recibían una casa y a él no se la dieron, por lo que se fue a reclamar al secretario del Ayuntamiento.


Maestro de izquierdas
Dióscoro nunca perteneció a ningún partido político, era simplemente un maestro de izquierdas. “Él a sus alumnos nunca les decía que no era creyente. Si le preguntaban si Dios existe, les contestaba que las cosas y las personas que podían ver eran reales”, afirma su nieta. El padre de ella, Antonio, murió con la pena de no poder enterrar a su progenitor con dignidad.


“Yo he heredado esa misión y no voy a parar hasta que lo consiga”, explica Nieves. Muchas noches escuchó en boca de su padre el relato de lo que pasó aquella noche de verano del 36. “A mi abuelo se lo llevaron en un camión, y mi padre, que entonces tenía 27 años, se fue detrás con la bicicleta. Tuvo que pararcuando los falangistas le amenazaron con pegarle dos tiros”, recuerda.
Si Lorca viviera


“¿Qué diría el propio Lorca de esto? No concibo que pudiese estar en contra. Lorca siempre estaba con los perseguidos, con los débiles”, se pregunta Gibson. Y también deja otra interrogación, con ironía incluida, en el aire: “¿Cómo es posible que los seis herederos opinen todos lo mismo, que no se abra la fosa? Son todos una piña, como el PP”.

La reunión termina. La nieta del maestro y el hispanista irlandés se adentran en un restaurante cerca de la Audiencia Nacional donde han quedado a comer con toda la gente que ha venido desde Granada para apoyarles.
___

Garzón decidirá si se abre la fosa de García Lorca


DIEGO BARCALA - MADRID - 28/08/2008 21:20


El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, tendrá la semana que viene en sus manos la posibilidad de esclarecer cómo fue el asesinato del poeta y dramaturgo español más reconocido, Federico García Lorca. Los descendientes de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, dos de las tres personas que yacen junto al poeta (el tercero no tiene familiares), van a exigir al juez la exhumación de la fosa.


"Es la última salida que nos queda", razonó ayer Nieves Galindo, nieta de Dióscoro, el maestro republicano de Pulianas (Granada) enterrado junto a Lorca en el barranco de Víznar. Para apoyar la petición, ha preparado documentación que certifica que su abuelo está en el municipio de Alfacar. Fernando Magán, abogado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, cree que es un asunto público y dice tener "el convencimiento" de que Garzón llevará adelante el proceso.


La familia del poeta se opone
No es la primera vez que los descendientes de los fusilados junto al autor de Yerma intentan recuperar los cuerpos. Siempre han encontrado la oposición de la familia García Lorca que argumenta respuestas de todo tipo. El sobrino del poeta, Manuel Fernández Montesinos, declaró a Público que la postura de la familia "es la misma antes o después de la ley" de la Memoria Histórica. "Puede abrir la puerta definitiva del olvido", dice la versión oficial de la familia, expresada por Laura García-Lorca de los Ríos, sobrina nieta y portavoz familiar.

Tampoco es la primera vez que un familiar de un represaliado del franquismo consigue exhumar el cuerpo de su antepasado por vía judicial. El único requisito es que haya documentación que asegure que el cuerpo esté en un lugar concreto. En el caso de Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas (el cuarto enterrado junto a Lorca) no existe partida de defunción. Tan solo hay una anotación al margen en una lista en la que aparece un aspa en el nombre de Federico García Lorca que dice: "Falleció en el mes de agosto de 1936 a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra". Sin embargo, numerosos testimonios acreditan lo sucedido.
Gran parte de la documentación ha sido recuperada por el historiador irlandés Ian Gibson, autor de El hombre que detuvo a García Lorca, Ramón Ruiz Alonso y la muerte del poeta (Editorial Aguilar, 2007). El hispanista se enteró ayer de la intención de Nieves Galindo. "Para mí es una cuestión de Estado. No es bueno para nadie que no se sepa todo sobre la muerte del poeta". Gibson cree que la exhumación de la fosa, cuyo punto exacto descubrió él, sería fundamental para aclarar como fueron las últimas horas de Lorca. "Estoy seguro de que lo torturaron y lo machacaron", afirma.

Bulos en Granada
La reconstrucción eliminaría muchos bulos que circulan por Granada desde hace décadas. Uno de ellos explica la postura de la familia del poeta. El rumor dice que décadas después del fin de la Guerra Civil, la familia de Lorca llegó a un acuerdo con el régimen de Franco para recuperar el cuerpo y enterrarlo en la Huerta de San Vicente, hogar familiar de los García Lorca en Granada.
"Es que no hablamos de un desconocido, hablamos de una de las figuras más importantes de la historia de España. Es una vergüenza que cualquier Gobierno lo mantenga ahí", denuncia Gibson.
Lo cierto es que la sombra del nombre de uno de los autores más traducidos de la literatura española oculta el dolor de la familia de sus compañeros de fosa. "Les hemos dicho que lo hacemos de manera privada, sin medios de comunicación, pero ni por esas", lamenta la nieta del maestro.


___
La larga sombra de García Lorca


Un profesor de la Universidad de Granada recupera tres poemas inéditos de Gabriel Celaya que lloran la muerte de Federico. Su lectura será parte de un homenaje al poeta granadino, el próximo día 17, en el lugar de Granada donde fue asesinado


MIGUEL A. ORTEGA / AGENCIAS - Madrid - 12/08/2008 18:07


Es, con toda seguridad, el poeta en lengua castellana más leído, querido, admirado e idolatrado de todos los tiempos, con permiso de su amigo Pablo Neruda; su obra es la más traducida de nuestra literatura, sólo por detrás de El Quijote; su nombre, famoso hasta en la Luna, es sinónimo de artista total, de hombre con los ojos y las manos pernoctando "en las últimas habitaciones de la sangre".


Todo eso es Federico García Lorca. Es, porque hoy, 72 años después de su muerte, su vida, su obra, pero sobre todo el seísmo mundial que supuso su asesinato, en la madrugada del 17 (ó el 18 de agosto) de 1936, a manos de un grupo de falangistas al servicio de la campaña de terror del comandante Valdés Guzmán, en la serranía de Víznar, muy cerca de su Granada, continúa dando sombra.

Aún hoy, y a pesar de los treinta años transcurridos tras la muerte del dictador Francisco Franco, la muerte de Federico continúa revelando no sólo la magnitud de la tragedia de la Guerra Civil española, sino también el laberinto de silencio en que se perdieron multitud de acontecimientos, de testimonios, de versos, que siguieron contando la historia tal cual fue, a pesar del miedo, a pesar del odio de una posguerra interminable.

Tal es el caso: tres poemas de Gabriel Celaya, inéditos hasta ahora, y rescatados por el profesor de la Universidad de Granada Antonio Chicharro de un fondo documental de San Sebastián, responsable también de su edición. Tres cantos en los que el por entonces joven poeta vasco (Hernani, Guipúzcoa, 1911 - Madrid, 1991) llora el fusilamiento de su maestro y amigo García Lorca, como un beso y un homenaje, un "testamento poético de la amistad y el dolor", en palabras del propio Chicharro.


Se trata de "una protesta poética", según el profesor, que servirá para honrar al granadino en el próximo aniversario de su muerte, en el mismo lugar donde se cometió el crimen, el Parque García Lorca de Alfacar (Granada), y con el actor Manuel Galiana poniendo voz a los versos de Celaya.

Una ofrenda floral en el monolito dedicado a Federico y a todas las víctimas de la Guerra Civil, así como un concierto a cargo del músico José Luis Zafra, culminarán el acto, muy cerca de la tierra donde descansa el poeta junto al maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros anarquistas Joaquín Arcollas y Francisco Galadí; esa tierra que continúa generando polémica, ante la negativa de los herederos de Lorca a realizar cualquier trabajo de exhumación de los cuerpos. Esa tierra en la que, como cuenta el poeta Félix Grande, Federico no tuvo, ni mucho menos, una muerte plácida.

'En un lugar cualquiera, un día que no nombro'
Bajo el título general de En un lugar cualquiera, un día que no nombro se han agrupado estos tres poemas hasta ahora desconocidos de Gabriel Celaya, uno de los hombres ineludibles de esa poesía española que siguió diciendo No después de 1939, de la poesía del exilio interior, del "arma cargada de futuro", que escribiría el mismo Celaya.


Elegía del muerto juvenil (escrito en 1938) son 28 versos "desgarrados" que pintan "la joven vida truncada y la sonrisa rota" de Federico; en la segunda pieza (1947), el autor vasco desgrana el carcácter de Lorca, con el estribillo constante de "Recuerdo a Federico"; Memoria de Federico, por último (1949), narra el asesinato del genio de Fuente Vaqueros.


"No traicionamos la memoria de Celaya si damos a conocer ahora su obra", ha señalado Chicharro, quien ha señalado al autor de Cantos Iberos (1955) como "el poeta por antonomasia de la lucha contra la censura franquista".

El director del Patronato Cultural Federico García Lorca, Alfonso Alcalá -quien ha excusado al actor Emilio Gutiérrez Caba, que no podrá acudir al acto por enfermedad-, ha expresado, por su parte, que un sentimiento festivo, pero a la vez lúgubre, impregnará el homenaje, que se cerrará con la interpretación de una selección de sonetos y canciones lorquianas.
___
Lorca, el dilema
__
Ver todos los artículos sobre este tema
__
Asociación Lorquiana de Blogs
___

http://www.rtve.es:80/noticias/20080912/familiares-los-enterrados-con-poeta-federico-garcia-lorca-piden-exhumacion/155605.shtml

No hay comentarios:

¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN