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martes, 28 de octubre de 2008

Entrevista a Francisco Etxeberria, miembro de la comisión de expertos sobre los desaparecidos de 1936.

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“En algún momento habrá que empezar a hablar de la totalidad de la ...

Entrevista a Francisco Etxeberria, miembro de la comisión de expertos sobre los desaparecidos de 1936

“En algún momento habrá que empezar a hablar de la totalidad de la represión franquista”

Mikel Peruarena
Berria

Baltasar Garzón ha solicitado la formación de una comisión de expertos para ayudar a esclarecer el caso de los desaparecidos de 1936. Los familiares de víctimas han nombrado a Francisco Etxeberria como miembro de la comisión.

El forense y miembro de la Asociación de Ciencias Aranzadi Francisco Etxeberria (Beasain, Guipúzcoa, 1957) ha acogido con tranquilidad la propuesta de los familiares de las víctimas de la guerra de 1936. Participará, por tanto, en la investigación que ha emprendido el juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón sobre los crímenes de guerra de 1936.

Etxeberria tiene clara su tarea: «Hay diversos niveles, el de los políticos, el de los jueces, el de los técnicos y el de las asociaciones y no pueden mezclarse. A nosotros nos piden una cosa muy concreta: proporcionar información para saber la verdad y punto». Es subdirector del Instituto Vasco de Criminología y profesor en la UPV y lleva ocho años investigando las fosas comunes del franquismo. Abrió la primera fosa utilizando el método científico en Priaranza del Bierzo (León, España) en el año 2000. Desde entonces se han abierto unas 170 fosas y Etxeberria ha estado en la mayoría de ellas.

¿Cuál es la tarea de la comisión de expertos que está a punto de formarse?
Algunos estaremos a modo de asesores para ordenar la información que llegue a Garzón. Yo diría que la cosa también es nueva. En los procesos penales, normalmente, cada experto realiza el informe según su disciplina. Aquí, en cambio, estaremos en la misma comisión juristas, historiadores y médicos. Si no me equivoco, nuestra tarea consistirá en extraer de los papeles lo que sea de interés para lo que plantea Garzón.

Hay debate en torno a si Garzón tiene competencia o no para juzgar el caso…
Si a Garzón, o a cualquier otro juez, se le plantearan tres problemas, no podría negarse a investigar, a pesar de que la Fiscalía y algunos jueces no estuvieran de acuerdo. Esos tres elementos son éstos: el primero es que la represión fue general y ocurrió en todas partes; el segundo, que los muertos son población civil, y el tercero, que jamás se han juzgado esos sucesos, ni con las leyes de la República, como es evidente, ni con las leyes franquistas ni con ninguna otra legislación. Esos tres elementos obligan a la autoridad judicial, a Garzón o a cualquier otro, a decir y hacer algo.

Según la Fiscalía, son las audiencias provinciales quienes tienen que juzgar el caso… Durante estos años, cuando se han exhumado cadáveres de las fosas, siempre se ha hecho saber a los tribunales. Y los tribunales de instrucción han archivado los hechos. Con el beneplácito de la Fiscalía (a menudo no escrito, pero sí verbal). Han dicho que, hasta que en el organigrama de la administración de justicia española no haya criterios claros, no entrarán en eso. Garzón ha entrado y ha hecho un auto, un auto extraño: ha decidido que tiene competencia y ha dicho que quienes hicieron eso son criminales. Es la primera vez que se les llama criminales en un documento judicial y, además, ha hecho una lista.

Y el propio sumario ¿tiene validez?
Al final es posible que todo esto sea simbólico, pero aunque no saliera adelante, los documentos de Garzón tienen un tremendo valor simbólico. De aquí a varios años se dirá que la administración de justicia, de la mano de un juez, consideró esos sucesos como crímenes imprescriptibles y que, además, nombró a los responsables. Eso no lo ha hecho nadie hasta ahora y era necesario que alguien lo hiciera. Tirando de ese hilo están investigando actualmente los crímenes de la dictadura en Chile, a pesar de que no pueda juzgarse a Pinochet porque está muerto. Da igual, la administración de justicia debe investigar los hechos. Eso en España no lo han querido hacer. La Ley de la memoria histórica soslaya esa columna básica de los derechos humanos, hacer justicia. Verdad, justicia y reparación. Ésa es la cuestión.

¿Qué información tiene ahora Garzón en sus manos?
Que yo sepa, le ha llegado una avalancha de papeles. Hay numerosas listas, listas incompletas, errores, etc. Hay de todo. Por otra parte, nosotros hemos exhumado cadáveres del fuerte de San Cristóbal (Pamplona, Navarra) de presos muertos por inanición o por falta de atención sanitaria. Esos también son víctimas, pero no asesinados. O sí, según cómo se mire.

¿Son desapariciones?
Tampoco: algunas familias sabían que estaban allí enterrados.

Por tanto, ¿tampoco entrarán en la lista de desaparecidos?
No lo sé. Esas cuestiones habrá que ir aclarándolas.

Se ha solido decir que no se ha tenido en cuenta a todas las víctimas: batallones de presos, a quienes les robaron el patrimonio, etc.
Garzón ha empezado por el tema que es más mediático, pues las fosas comunes son muy mediáticas. Los historiadores llevan años poniendo pruebas sobre la mesa, pero la imagen de las fosas comunes da una imagen de un terror, de un crimen. Aquí, mañana o pasado, pero en algún momento habrá que empezar a hablar de la totalidad de la represión franquista. La historia de la guerra del 36 está ya muy estudiada. No nos interesa hablar de la historia de la guerra del 36, nos interesa hablar de la historia de la represión franquista, y ése es un tema que llega casi hasta nuestros días. De aquí a varios años se hablará con naturalidad sobre lo que sucedió en la década de 1960 y en la de 1970.

¿Piensa, por tanto, que se abrirá el debate?
Al abrir fosas, no sólo abrimos tierra. No han aparecido huesos, han aparecido personas que tenían una ideología, maltratadas en aquella época y en la historia. Han sido doblemente víctimas. Eso ha cogido mucha fuerza, pero nos llevará a hablar de otras situaciones, y deberá hacerse una crítica severa del modelo de la transición, o de cuestiones que sucedieron en la década de 1970 y que jamás se han investigado. Creo que es eso lo que preocupa a algunos: «éstos ahora hablan de fosas, pero después me hablarán de los estados de excepción en el País Vasco y de cómo se violaron derechos humanos y de quiénes los violaron».

¿Qué queda por hacer en torno a las fosas comunes?
La última la hemos abierto en Palencia (España), hace quince días. Iremos a Palencia porque aquí, en San Sebastián, vive un nieto de un muerto. Nos llamó él. Emigró al País Vasco entre mucha gente que, aunque hasta ahora no haya dicho nada, vino empujada por la represión y que en muchos casos ha pasado inadvertida. Hemos abierto muchas fosas a petición suya. Por lo demás, quedan muchas fosas, pero no se puede decir que vayamos a recuperar todos los cadáveres. Hay que intentar investigar; a veces habrá que exhumar los cadáveres, pero no puede pensarse que puedan exhumarse todos o que todos puedan identificarse. A veces no hemos encontrado las fosas o, sí, las hemos encontrado, pero no se han podido identificar los cadáveres. No se puede crear falsas esperanzas. Pero, sobre todo, faltan políticas públicas de memoria histórica, discursos pedagógicos para educar en una postura contraria a la guerra. No es posible que un alzamiento militar destruya un régimen democrático.

Parece que ahora es más fácil hablar de la memoria histórica.
Ahora todo el mundo habla de la memoria histórica, pero no ha sido así en años anteriores. Ha habido una terrible incomprensión, mucho miedo. No obstante, en algunos lugares en que se han abierto fosas los antropólogos culturales han realizado investigaciones y han dicho que, en lugar de abrir heridas, las han cerrado. Algunos alcaldes nos han dicho lo siguiente: «en nuestro pueblo la guerra se acabó el día en que dimos a la familia rastros del cadáver». Pero hay mucho que hacer. Mire, una editorial alemana me ha pedido una fotografía de una fosa común para utilizarla en una ficha didáctica. Distribuirán 5.000 ejemplares. Mientras tanto, aquí se quiere hacer un homenaje en un pueblo y hay gente que lo ve mal… Llegará el día en que aquí también veremos fichas didácticas de este tipo.

Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano
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lunes, 27 de octubre de 2008

«La memoria histórica ayuda a superar el miedo que nos dejó el franquismo»

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«La memoria histórica ayuda a superar el miedo que nos dejó el ...


FRANCISCO ETXEBERRIA GABILONDO MÉDICO FORENSE

«La memoria histórica ayuda a superar el miedo que nos dejó el franquismo»

Propuesto para asesorar a Garzón, cree que la investigación de la dictadura «no tiene ánimo de venganza ni de revancha»

M. PÉREZ BILBAO

Francisco Etxeberria, doctor en Medicina Legal, imparte una clase en el campus universitario de San Sebastián. / MIKEL FRAILE

Profesor titular de Medicina Forense en la UPV, subdirector del Instituto Vasco de Criminología y presidente del departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Francisco Etxeberria Gabilondo (Beasain, 1957) ha sido propuesto para el comité de asesores del juez Baltasar Garzón en su causa sobre la Guerra Civil y el franquismo. Etxeberria exhumó en 2000 en León la primera fosa común que contenía restos de trece desaparecidos durante la dictadura. Premio Gipuzkoa de Derechos Humanos, participa también en Chile en la investigación de tres desapariciones masivas bajo el régimen de Pinochet.

-Su caso es singular: a día de hoy, la involucración académica y profesional en las investigaciones del franquismo es escasa.
-Es el problema del miedo. Seguramente lo hemos tenido todos, un miedo venido de la desgracia y de una dictadura sufrida tras la guerra. Pero lo que nosotros hacemos sirve de manera simbólica para superar ese miedo: cuanto más se habla de memoria histórica, más se resuelve. Desde luego, no trabajamos por ánimo de venganza ni de revancha.

-Ese argumento es recurrente en el debate sobre la memoria histórica.
-Sí, pero lo usan quienes tienen más complejo de culpabilidad. Es una acusación injusta. Lo que hacemos debe servir para construir democracia. Hay que sacar discursos pedagógicos para darnos cuenta de que no queremos el recurso a la violencia, a la guerra, a la interrupción de la legalidad democrática.

-¿Y a qué se debe ese complejo?
-A que no hemos estado a la altura de las circunstancias. Cuando entramos en democracia, y eso no ocurre de un día para otro, hay gente que, porque «no supimos hacerlo», «no quisimos hacerlo», «no nos dejaron hacerlo», tuvo que dejar aparcados estos temas que ahora afloran con una gran dimensión. ¿Cómo no hemos hecho más? El sentimiento de culpa que crea esta pregunta lo tenemos todos individualmente.

-¿Y por qué no se hizo más?
-A veces las maquinarias de los partidos políticos han coartado las expectativas de gente honrada que estuvo a punto de hacer algo y se le impidió: «Mejor no lo toques».

-¿Hubiera sido aconsejable hacer las exhumaciones en la Transición?
-Sí, pero todo se cortó con el golpe de Estado de Tejero el 23 de febrero de 1981. Terminó con las ilusiones de muchas personas que se estaban moviendo en esa dirección de la memoria histórica. El golpe introdujo una espera de un montón de años.

-¿No se hubiera incentivado un movimiento involucionista o, al menos, la reapertura de heridas?
-Yo diría que no. Pero si vivimos en un país donde, en aquella época o a día de hoy, caben esas dudas es tanto como reconocer que nuestra democracia no está bien asentada.

-¿Qué opina de que derecha e izquierda usen a las víctimas de la República y del franquismo en su refriega?
-Que hay miles de muertos en el bando del franquismo porque los republicanos cometieron crímenes es cierto. Pero no se puede hacer la comparación ni cualitativa ni cuantitativamente. El franquismo activó una maquinaria de represión para atemorizar a toda la sociedad. Y eso hay generales, algunos citados por Garzón, que lo decían abiertamente.

-Una fosa con desaparecidos ofrece una imagen de gran crudeza.
-Te enfrenta a un drama enorme. Cuando, al extraer unos restos, un hombre mayor llora no sólo lo hace por su padre allí enterrado, sino también porque, como te explica, a él le pegaban unas palizas tremendas después del asesinato de su progenitor. Te deja absolutamente conmovido y, ojo, ese hombre no tiene ningún ánimo de coger una escopeta y tomarse la revancha. Es una persona mayor que ha superado su historia y ni siquiera tiene el concepto de víctima ni piensa que ha perdido el honor. La dignidad la ha tenido siempre, incluso cuando le pegaban.

«Tragarse el sapo»
-¿Recuerda algún caso que le haya marcado especialmente?
-Hemos descubierto fosas que estaban debajo del vertedero de basura del pueblo. Tienes que quitar con excavadora toneladas de desechos para llegar a los restos humanos.

-Qué ignominia.
-En efecto. Y los hijos han tenido que tragarse el sapo durante años pensando «mi padre está allí debajo». Pero la misma inmoralidad se produjo con aquellos niños cuyo padre era asesinado y luego les engañaban diciendo: «No está muerto. Se ha ido con otra». Imagine un chaval que es huérfano, tiene sus sospechas, ve a su madre llorar y sabe lo que significa pasar unas navidades de pena y que encima tuviera que aguantar eso de «tu padre es un golfo que os ha abandonado». ¡Joder!

-¿Cuántas fosas quedan por abrir?
-No creo que se investiguen ni del 10% al 15% de las 130.000 muertes que se calculan. Digo esto porque muchas fosas ya han sido desbaratadas, se ha construido encima o están en cementerios que han sido reutilizados y, por tanto, no quedan restos. No podemos garantizar resultados.

-En Euskadi han documentado 500 casos. ¿Y restos recuperados?
-Los de unas 20 personas. La fase de investigación, no obstante, es muy importante ya que permite a la familia recibir un documento oficial que acredita lo que pasó con su allegado. Muchas nunca han visto el nombre del padre, un tío o un hijo escrito en ningún documento oficial desde la desaparición. Creo que Garzón tiene ahí cierto nivel de competencia. Ninguna institución ha puesto en un papel oficial el nombre y los dos apellidos de las víctimas.

-Son invisibles.
-No son desaparecidos, sino los aparecidos.
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¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN