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jueves, 27 de noviembre de 2008

La Asociación de la Memoria Histórica pide abrir tres fosas en Frechilla, Villamediana y Ventosa

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La Asociación de la Memoria Histórica pide abrir tres fosas en ...


PALENCIA
La Asociación de la Memoria Histórica pide abrir tres fosas en Frechilla, Villamediana y Ventosa

La coordinadora solicita al juez Garzón que autorice la identificación o el inicio de los trabajos en 52 lugares de España

27.11.08 - EL NORTE PALENCIA

La coordinadora de asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica pidió ayer al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón que autorice la apertura de 52 nuevas fosas comunes con restos de fusilados durante la Guerra Civil que se ubican en varias provincias españolas, entre ellas Palencia.

El abogado de este colectivo, Fernando Magán, explicó que las nuevas peticiones se refieren a la identificación de fosas o al inicio y la continuación de los trabajos en Palencia, Granada, Salamanca, León, Badajoz, Castellón, Asturias, Soria, Huelva, Zamora, Zaragoza, Huesca, Pontevedra, La Coruña, Lugo y Burgos.

En Palencia, la petición de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se refiere al inicio de los trabajos en Frechilla (para la exhumación de los restos de 16 vecinos de Paredes de Nava) y Villamediana (donde se supone están los restos de 17 vecinos de Dueñas), y a su continuación en una fosa en Ventosa de Pisuerga (donde se cree que puede haber más restos de vecinos de Barruelo y de Vallejo de Orbó).

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha autorizado exhumaciones en fosas comunes de 25 lugares de España, aunque la Sala de lo Penal ordenó posteriormente la paralización cautelar de los trabajos hasta resolver el incidente de competencia contra Garzón presentado por la Fiscalía.

El Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional aplazó ayer hasta mañana el debate sobre todos los recursos que se encuentran pendientes en relación con la investigación sobre los crímenes de la Guerra Civil y el Franquismo abierta por el juez Baltasar Garzón, incluido el incidente de competencia contra el magistrado que promovió la Fiscalía. Los 18 magistrados que forman este órgano únicamente comenzaron a debatir el recurso de súplica y la petición de la nieta del ex presidente del Gobierno de la II República Juan Negrín para que los diez magistrados que acordaron paralizar la apertura de fosas de la Guerra Civil autorizada por Garzón se abstuvieran en la tramitación del incidente.
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domingo, 9 de noviembre de 2008

Tierra sin muertos.

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Tierra sin muertos

La recuperación de la identidad de las víctimas del franquismo sigue con métodos precarios. Un cirujano jubilado trabaja para identificar a 25 vecinos de Torquemada (Valladolid), enterrados en una fosa en 1936.

DIEGO BARCALA - Palencia - 08/11/2008 21:13

La cebada crecía más alta y más verde en La Tierra de los Muertos. El único que sabía por qué sucedía aquello era el dueño de la finca, el mismo que detalló, el pasado 13 de octubre, dónde estaban enterrados los 25 vecinos de Torquemada (Valladolid), fusilados el 9 de septiembre de 1936 en Santoyo (Palencia). El nombre que los vecinos de la comarca dieron a la parcela fue tan sobrecogedor como la manera con la que los falangistas marcaban las fachadas de quienes iban a ser depurados: con una cruz negra junto la puerta.

Fueron señalados y, cuatro días después, fusilados. Su militancia socialista le costó la vida al alcalde de Torquemada, a varios de sus concejales, a muchos jornaleros y hasta al chico que repartía el periódico del Frente Popular, apodado el Mendico. Todos ellos, 72 años después, han dejado a la tierra de Santoyo sin los muertos que le dieron nombre. Sus restos se acumulan ahora en cajas de plástico, identificados con un número, a la espera de que el doctor Albano de Juan les ponga nombre y apellidos en su laboratorio improvisado, gracias a la colaboración del campus en Palencia de la Universidad de Valladolid.

De Juan no lo tiene fácil. Aparte de alguna ayuda ocasional, sólo dispone de tiempo, que no es poco; desde la exhumación, hace 27 días, apenas ha podido completar un esqueleto. Este cirujano de 67 años se encuentra jubilado y ha rescatado sus conocimientos de anatomía forense a marchas forzadas. Sus herramientas son un cepillo de dientes para limpiar los huesos, una lupa, cola para pegarlos y un atlas de anatomía humana.

A pesar de la precariedad, encuentra una motivación en la emoción que le produce reconstruir las últimas horas de los 25 fusilados. “A veces me gusta estar solo para imaginar sus pensamientos. ¿Pensarían en sus familias? ¿Se arrepentirían de sus ideas en el último momento? ¿Estarían orgullosos de haber defendido la legalidad constituyente?”, describe con una mandíbula reconstruida entre sus manos. “Mira esta fisura, se la partieron con el hueso aún vivo, por eso no tiene el color de otras fracturas. Sería un puñetazo o un culatazo quizá”, explica.

El saldo de huérfanos habla por sí solo: más de 80 niños perdieron a su padre esa noche

Su trabajo es el penúltimo paso del proyecto que la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Palencia envió al Ministerio de Presidencia para obtener una subvención de 40.000 euros. “Apenas para alquilar la pala mecánica, las comidas y los desplazamientos. Si los profesionales cobraran su trabajo no daría para nada”, comenta. La iniciativa acabará con un monumento erigido sobre el nuevo emplazamiento de los restos. Esta vez, en un cementerio digno. El proceso comienza con un documentalista que investiga puerta por puerta de cada vecino. El arqueólogo dirige la excavación junto con el antropólogo, y el médico forense les devuelve, finalmente, su nombre. La austeridad es tal que las pruebas genéticas suenan casi a ciencia ficción.

Difícil reconocimiento
“Sabemos que uno de ellos tenía un brazo roto; otro, más de 70 años, y el repartidor de periódicos, apenas 16. Sin embargo, la mayoría tienen entre 25 y 35 años. Con esos será difícil”, reconoce. Sus pistas se basan en la edad y la constitución física. La información más precisa que ofrecen los huesos son los orificios de bala. Aparecen sobre todo en las calaveras, a veces incluso son dos los tiros de gracia. Los disparos atraviesan los hombros, las costillas y hasta las caderas.

Pero lo que más destaca De Juan es que el calibre de la munición usada ayuda a identificar a los verdugos. “El calibre es de la utilizada por la Guardia Civil”, explica. Los datos recuperados por el documentalista, Pablo García Canales, señalan a una retahíla de motes: El Maño, El Valero, El Carnicero de Torrejón... Nombres conocidos por todos los vecinos de los pueblos donde se produjeron los crímenes que se unen a la colección de leyendas que circulan sobre el dolor de conciencia que les acompañó el resto de sus vidas. “Dicen que uno de ellos fue a cazar y cayó en una zanja, entonces se volvió loco y comenzó a gritar que le agarraban de los pies, que venían a por él. Eran los fantasmas de todos los que había matado y lanzado a la zanja”, relata Isabel Tejada, nieta de uno de los fusilados.

La austeridad de la investigación es tal que las pruebas de ADN suenan a ciencia ficción

La familia de Tejada es una de las decenas que quedaron marcadas durante décadas con los crímenes de Torquemada. El saldo de huérfanos habla por sí solo: 14 niños quedaron sin padre ni madre y cerca de 80 más perdieron a su padre esa noche de septiembre de 1936. Uno de esos huérfanos acudió en 1945, nueve años después del fusilamiento, a un juzgado a registrar la muerte de su padre: Teodomiro Civera Valdeolmillos, alcalde socialista del pueblo y diputado provincial. Según los testigos, los falangistas y guardias civiles que se encargaron de los fusilamientos le obligaron a ver cómo mataban a sus compañeros de desgracia. La documentación recuperada es tan precisa que detalla que los prisioneros estaban atados con las cadenas prestadas por Domingo Canales, que las utilizaba para atar a sus vacas.
Una vez rematados en el suelo fueron abandonados. Pasaron 48 horas tirados en la cuneta. Nadie del pueblo quiso hacerse cargo del entierro. Ese tiempo fue esencial para ubicar los restos. El testimonio clave lo precisó un testigo de más de 80 años. Residente en Vitoria, se enteró por la prensa de que buscaban cuerpos en Santoyo. Sin pensarlo dos veces, se presentó en Palencia, en la misma cuneta en la que su padre paró su camión aquella noche de septiembre de 1936. Con nitidez recordaba cómo unos guardias pararon a su padre, le preguntaron dónde iba y le dejaron ir. A 200 metros oyeron los disparos. Juró que volvería a desenterrar los cuerpos de La Tierra de los Muertos”.

"Quien no lo entienda no tiene sentimientos"
Vicenta Hilario, de 78 años, tenía seis cuando su padre fue fusilado en la fosa de Santoyo
Observa las explicaciones del doctor De Juan con enorme curiosidad por conocer qué técnicas utiliza para identificar los cuerpos. Tiene 78 años y quizá esa curiosidad es la que le ayudó, con seis años, a superar que se había quedado huérfana de la noche a la mañana por algo que nunca ha alcanzado a entender. Vicenta Hilario era la menor de las cuatro hijas de Clementino, pastor y afiliado al PSOE. Dos años antes, había perdido a su madre, que murió en un parto complicado.

Aunque su vida es un homenaje a la fuerza, el menor recuerdo del día en que se llevaron a su padre le desata las lágrimas. "Estaba en Villaviudas y mi tía le avisó de que tenía venir, porque le buscaban. Se presentó y se lo llevaron. Me acuerdo del día que vino a despedirse y me dio un beso.
Después, sólo recuerdo como pasó el camión con él atado", recuerda. Su hija, Isabel Tejada, asegura que esa imagen de su abuelo en el camión ha perseguido a su madre durante toda su vida. "Hay gente que dice que no se habla de la víctima durante años, pero en nuestro caso no ha sido así; mi abuelo ha estado presente en todas las reuniones familiares, en cada Navidad", añade. El día de la exhumación, el pasado 13 de octubre, supuso para Vicenta la liberación de su pesadilla del camión. El doctor De Juan, que ahora trata de identificar cuál de los 25 cuerpos es el de su padre, asegura que la catarsis emocional que le supone a los hijos descubrir los huesos del familiar que desapareció de repente, es un gran alivio. "El que no lo entienda así, es que no tiene sentimientos", completa Vicenta.
Madre, hija y nieta colaboraron en la exhumación. Isabel recuerda cómo su hija le preguntó: "¿Cuál de todos será el abuelo?". Isabel le contestó tajante: "Todos, hija; han pasado 70 años juntos, a estas alturas todos son tu abuelo". Sin embargo, se muestran ansiosos por la identificación. "Si dicen que una prueba de ADN vale 600 euros, lo pagamos nosotros si hace falta, pero es que nos han dicho que son 3.000 euros", se resigna. Cuando acaben las identificaciones esperan volver a reunir a los 25 cuerpos. Esta vez en una fosa digna.
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Con vídeo:

Encontrados los restos de los fusilados en una fosa en Huelva

Los miembros del equipo que trabaja en la zona se encargarán de identificar y clasificar los restos con la ayuda de un forense

EFE - Huelva - 08/11/2008 15:02

Los restos de las once personas fusiladas durante la Guerra Civil en el cementerio de la localidad onubense de Calañas fueron alcanzados hoy dos horas después de que comenzaran los trabajos para exhumar los cuerpos. En un comunicado, miembros de la organización afirmaron que estos restos son los de once hombres asesinados por el bando nacional el 13 de noviembre de 1937.

Todos eran vecinos del Cerro de Andévalo, que es donde sus familiares tienen el deseo de enterrarlos una vez que hayan sido identificados. A lo largo del día familiares y vecinos de la zona acudieron al lugar de la exhumación para contemplar los trabajos, que se extenderán posiblemente hasta el miércoles.

Entre los asistentes se encontraban Antonia Trigo y Agustín Serrano, octogenarios ambos e hijos de dos de los fusilados, que señalaron que hoy era "un día muy especial" que llevaban esperando más de 70 años.

Cuatro años después
La exhumación se está haciendo cuatro años después de que el vecino de El Cerro Francisco Javier González iniciase los primeros trámites.
González es biznieto de una de las personas enterradas en la fosa, y es uno de los familiares que han acudido al cementerio de Calañas durante la mañana, entre los que estaba Antonia Trigo, una anciana cuyo padre también está enterrado en la fosa.

El sepulturero avisó a la familia de la existencia de la fosa
También están allí los restos del padre de Agustín Serrano, que ha explicado a los periodistas que vive la jornada "emocionado, satisfecho y tranquilo, porque se logra parte de lo que hubiera deseado al principio, pero no habría que haber llegado a estos términos".

Los dos sabían desde siempre de la existencia de la fosa porque el sepulturero del cementerio se lo dijo a la familia poco después de enterrarlos, e inicialmente recorrían en burro los siete kilómetros que separan El Cerro de Calañas para visitar la tumba.

La Asociación ha terminado a las 14:00 horas la primera parte de los trabajos para continuar esta tarde, aunque durarán tres días. Por las noches, la zona donde se encuentren los huesos será precintada y cubierta con plásticos, y se cerrará el cementerio hasta que terminen los trabajos de exhumación por completo.
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Comentario en Público:

7.0 7 saint-just 09-11-2008 10:26:52

El código penal y la legislación internacional de DD.HH. recogen la figura de los crímenes contra la humanidad. Hay un protocolo oficial de actuación en crímenes como estos.¿Porqué no actúa la ficalía? ¿A quienes protegen? No a las víctimas...
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Ignacio Escolar
Urgencias contra la memoria
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domingo, 19 de octubre de 2008

Localizan una fosa con 26 cadáveres tras cuatro años de búsqueda en Palencia.

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Localizan una fosa con 26 cadáveres tras cuatro años de búsqueda ...

Los restos corresponden a vecinos de la localidad de Torquemada que fueron fusilados durante la Guerra Civil, la noche del 8 al 9 de octubre de 1936

19/10/2008 Actualizada a las 15:20h

Santoyo (Palencia).(EFE).- La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (AMRH) ha conseguido, después de cuatro años, localizar una fosa con los restos de veintiséis vecinos de Torquemada (Palencia) que fueron fusilados durante la Guerra Civil, la noche del 8 al 9 de octubre de 1936.

Garzón podrá empezar las exhumaciones al forzar a la Fiscalía a recurrir ante él

Un grupo de voluntarios de la asociación ha intensificado las tareas de búsqueda en las últimas semanas para encontrar la fosa en la que reposan los veintiséis cadáveres, situada en un terreno de cultivo de la localidad de Santoyo, conocida como 'la tierra de los muertos', y después de haber realizado catas en algo más de 20.000 metros cuadrados.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica tiene previsto continuar esta semana con los trabajos de recuperación de los restos para que, una vez exhumados, los forenses puedan llevar a cabo las labores de identificación de las víctimas, un trabajo que se desarrollará durante varios meses, según han informado a Efe fuentes de la asociación.

El presidente de la ARMH en Palencia, Pablo García Colmenares, explicó recientemente que "no terminaba de entender muy bien" por qué la fosa no ha podido ser localizada con anterioridad después de años de trabajos, "ya que en principio tenían bastante definida su ubicación".

"No sabemos si se ha debido a la concentración parcelaria que se ha realizado en la zona, a algún cambio en la configuración paisajística o a otro tipo de excavaciones que se hayan podido realizar y que hayan llevado de un lugar a otro estos restos", explicó. García Colmenares ha resaltado que han llegado a trabajar en dos hectáreas de terrenos, algo muy poco común en las labores de exhumación llevadas hasta ahora a cabo, teniendo en cuenta que es una de las fosas más importantes en cuanto al número de restos de represaliados excavadas en la Comunidad.

La ARMH ha mostrado su apoyo a la iniciativa que el juez Baltasar Garzón está llevando a cabo en cuanto a elaborar un censo de fusilados y desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. El juez de la Audiencia Nacional cuenta con una lista de 1.180 desaparecidos en la provincia de Palencia durante ese periodo

viernes, 3 de octubre de 2008

Crónica desde donde no quieren la memoria.

Crónica desde donde no quieren la memoria

Crónica de un viaje a un pueblo cuyo democrático ayuntamiento mantiene un amplio callejero franquista mientras niega una placa recordatoria a catorce asesinados en 1936 que yacen en una fosa común.

AHAZTUAK 1936-1977 Para Kaos en la Red 2-10-2008

www.kaosenlared.net/noticia/cronica-desde-donde-no-quieren-memoria

Frechilla es un pueblo pequeño de, situado en la comarca de Tierra de Campos en la provincia de Palencia. En esa pequeña localidad de la Castilla profunda, junto a la ermita dedicada a San Miguel situada a un kilometro del pueblo, se celebró el pasado domingo un emotivo acto en recuerdo a catorce vecinos de la cercana localidad de Paredes de Nava asesinados el 3 de Septiembre de 1936 y enterrados en una fosa común en uno de los laterales de esta ermita.
Algo más de cien personas entre familiares, amigos y miembros de las asociaciones de recuperación de la memoria histórica que impulsaban el acto se dieron cita en este homenaje que se celebró por cuarto año consecutivo con el objetivo de recordar a los alli enterrados y reclamar verdad, reparación y justicia.

Desde Euskal Herria
En el cartel de convocatoria del acto llamaba la atención ver que entre las asociaciones impulsoras y convocantes se contaba tambien Ahaztuak 1936-1977, organización referencial en Euskal Herria en la defensa de las reivindicaciones de las victimas del franquismo y de lucha por una memoria histórica democrática y antifascista. La razón de ello es clara: la barbarie represiva que se inauguró tras el golpe del 18 de Julio de 1936 dejó su rastro por toda la geografia peninsular y prácticamente cada pueblo pagó su cuota de represión, de muerte y sufrimiento.
Muchas familias, tras quedar destrozadas, debieron ademas emigrar a otras zonas en busca de intentar eludir el acoso de los vencedores en su lugar de origen donde estaban marcados y muchas de ellas llegaron a Euskal Herria y aqui se afincaron, diluidos las más de las veces entre la llamada 'emigración económíca' de fines de los años 40, 50 o 60.

Esas personas traian su memoria historica desde su lugar de origen y al convertirse en ciudadanos vascos la incorporaron tambien a la propia de aquí, a la memoria histórica democrática y antifascista de Euskal Herria. “ Es por ello –nos dice un miembro de Ahaztuak que junto con otras veinticuatro personas se ha desplazado en autobús hasta Frechilla para apoyar y participar en el homenaje- que en nuestra asociación contamos con personas que son descendientes de personas asesinadas o represaliadas en Castilla, en Extremadura, en Galicia... para nosotros todos ellos hermanos de sufrimiento, de reivindicación y de lucha. Una de estas familias es la de Emiliano Vian asesinado en Frechilla y cuya nieta forma parte de nuestra asociación. Por ello cuando nos pidió ayuda y apoyo para organizar el homenaje no lo dudamos ni un momento y aquí estamos”.

Memoria y "desmemoria"
La cita para el homenaje es a las 12:30 horas en la plaza de Frechilla, donde esta situado el ayuntamiento. Alli para esa hora, se juntan ya varios grupos de personas, muchos de ellos familiares de los asesinados pero según nos comentan “ninguna persona de Frechilla”, a pesar de que el bar de la plaza esta lleno. Tambien nos subrayan “y nadie del Ayuntamiento”, algo que no asombra a nadie habida cuenta de que es este un municipio gobernado en mayoria absoluta por el PP y donde la unica fuerza de la oposición es el PSOE con un solo concejal que, sin embargo, tampoco ha acudido.

En cualquier caso los elementos más clarificadores de la relación que este pueblo -o al menos la inmensa mayoría de sus habitantes- mantiene con la memoria de lo ocurrido tras el golpe del 18 de Julio y durante todo el franquismo, y por tanto tambien con los crímenes cometidos por este régimen entre ellos el asesinato de los 14 enterrados en la fosa común sita en sus tierras, nos lo ofreceran los nombres de las calles que iremos recorriendo hasta ella pues partimos de la plaza del Ayuntamiento –Plaza General Franco- y recorremos hasta los limites del pueblo la Calle General Mola.

Vamos en una pequeña comitiva encabezada por la bandera republicana y por varios familiares con ramos de flores. Calles vacias que reflejan precisamente eso, el vacio hacia los que pasamos. Nadie sale a mirar, nadie en las puertas, nadie en las ventanas, uno que pasa y ni mira ni saluda… “Seguramente como el dia que trajeron a los de la fosa”, comenta alguien.

Llegamos a la ermita y nos dirigimos al lateral donde se ubica la fosa al pie de un arbol. Nada que la señale puesto que la alcaldesa Regina de Castro (PP) no da permiso para colocar una placa en memoria de los aquí asesinados. Si ha dado en cambio permiso para instalar unas “barbacoas” prácticamente encima de la fosa.

Hombres y mujeres de rasgos campesinos, hijos varios de ellos de los aquí enterrados, nietos otros… que a duras penas contienen las lagrimas durante el sencillo homenaje que realizamos y en el que tambien depositan al pie del arbol que esta sobre la fosa los ramos de flores que llevan, los claveles sueltos. Alguien pone en el arbol un cartel con los nombre de los muertos y la foto de alguno de ellos. Dolor. Emoción. Lagrimas al viento desde el viento. Reclamo de justicia para ellos, para todos. “Y sepan que solo muero si ustedes van aflojando…” nos dice como desde adentro de la tierra la canción que interpreta Txanba Payes, una tierra que acoge el roble que plantamos y que simboliza para los presentes la pervivencia y la fortaleza de la memoria y los ideales de los que bajo él reposan.

Estamos prácticamente finalizando el acto cuando llega a nuestro lado, resoplando por el calor, la edad y la carrera que le ha traido hasta aquí, el único vecino que se nos acerca y que nos dice que quiere decir y nos dice que “llega de la iglesia, de la misa que estaba llena, y que yo soy creyente pero que vengo a daros animos y a apoyaros en lo que haceis porque siento vergüenza de tantos que se dicen cristianos”. Los aplausos le impiden seguir y muchos pensamos que quizás por este justo, tambien Frechilla merezca salvarse.

Una preocupante realidad
Emprendemos el camino de vuelta al pueblo y es entonces cuando un coche ocupado por cuatro jóvenes arribaspañas pasa entre nosotros con la musica a tope y en clara actitud provocativa, actitud que se hace mas evidente cuando vuelve a pasar ahora sacando la rojigualda por la ventanilla y gritándonos que esa es “la bandera de España”.

Nuevamente por la calle General Mola llegamos a la plaza General Franco donde como simbólica protesta ante todo lo que representan este rosario de placas de exaltación franquista colocamos un “chino” que uno de los partipantes con buen tino ha preparado y durante unos minutos al menos la Plaza General Franco, se convierte en Plaza de la Memoria, “habria que añadir democrática –dice una chica presente, nieta de otro de los fusilados- porque lo que es memoria si que la tienen, pero la suya, la de los fascistas”.

Tras ello seguimos las calles Calvo Sotelo y Primo de Rivera para llegar hasta el lugar donde nos espera el autobús y la despedida de estas personas, de estas victimas del franquismo con las que durante unas horas hemos compartido la tierra de la memoria, de la solidaridad, de un mismo sufrimiento y de la reivindicación de justicia.

De lejos, al fondo de la calle, el coche de los cachorros nacionales que, es facil preveer, no tardarán en arrancar el roble planteado, en romper las fotos dejadas en el árbol, en pisotear las flores sobre la fosa… algo que ocurrirá esa misma noche y algo para lo que desde Ahaztuak 1936-1977 tienen una clara interpretación. “Lo que hemos visto y vivido hoy –nos dicen- nos muestra claramente que la justicia para las victimas del franquismo no puede limitarse a exhumar una fosa, a sacar unos huesos, a investigar en unos archivos y recuperar unos nombres. Es mucho más que eso. Es recuperar unos valores democraticos y antifascistas y hacerlos operativos aquí y ahora, como parte cotidiana de la practica politica”.

“Lo que hoy hemos visto en este pequeño pueblo, las calles franquistas, la actitud provocadora de los aprendices de falangistas tan paralela a la actitud del propio Ayuntamiento del que sólo es una expresión extrema… es sólo una muestra de la realidad de ese franquismo vigente social y políticamente en nuestra sociedad porque nadie se preocupa realmente de desterrarlo –reflexionan desde Ahaztuak- ¿Alguien puede defender visto esto que no es sino lo que ocurre en miles de pueblos de toda la peninsula la mera exhumación de fosas sin mas objetivo, la memoria historicista aséptica o humanista que algunos pregonan? El que no vea el grave problema politico y democrático que se encierra en todo ello no es que sea un iluso, sino que se convierte en complice”.

¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN