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miércoles, 26 de noviembre de 2008

El pasado nunca muere.

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El pasado nunca muere

Rafael Gil Bracero. Enrique Bonet

El alcalde de Pulianas y vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ve recompensado un trabajo de años al lograr que se plantee desenterrar los restos de las fosas de la Guerra Civil.

JORGE PARADINAS.

Rafael Gil Bracero (Estepona, Málaga, 1958) siempre ha preferido mirar hacia delante, pese a su devoción por el pasado y la historia, algo que reconocen, aprueban y asumen familiares, amigos y compañeros de trabajo. Su devoción por lo que ya pasó es algo innegable si tenemos en cuenta que es profesor titular de Historia en la Universidad de Granada (UGR), pero sus vecinos de Pulianas, uno de los municipios metropolitanos que mayor crecimiento demográfico y urbanístico ha experimentado en los últimos años, siempre a salvo de los tan habituales escándalos en esta materia, pueden aclarar lo de que también le interesa el futuro: bajo el mandato de Gil Bracero en el Ayuntamiento de Pulianas, incuestionable, ya que las mayorías absolutas le aúpan una elección tras otra, el pueblo al que llegó hace 20 años ha conseguido vivir una ‘edad de oro’, no sólo por el crecimiento demográfico experimentado –algo normal si se tiene en cuenta que dista tan sólo unos metros de Granada capital–, sino también por la consolidación del parque empresarial que bajo su auspicio ha congregado a empresas como Kinépolis –el estandarte–, Media Mark, Carrefour o, en un futuro inminente, Ikea, la gran multinacional sueca del mueble ante cuya oferta pocos resisten.

Nadie, por tanto, parece dudar de su gestión como alcalde en este aún pequeño municipio, siempre bajo las siglas del PSOE, pero lo que realmente ha hecho que ocupe portadas nacionales y que pase al primer plano de la actualidad es su labor desinteresada, muy vocacional e incluso exhaustiva como vicepresidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica, un colectivo que se creó hace poco más de cinco años en Granada con pocos padrinos y el humilde propósito de recuperar la dignidad de las víctimas sin identificar de la Guerra Civil y que actualmente está de plena actualidad tras la providencia de juez Baltasar Garzón para que se exhumen las fosas comunes de la conflicto que marcó a este país hace más de 70 años.

Quienes le conocen hablan de él como una persona siempre dispuesta a dialogar, amante de su familia –su esposa y sus dos hijos– pero que también, como él mismo señala, quedó marcado en su más tierna infancia por la muerte de su padre, cuando Rafael apenas contaba con tres años. “Fue una experiencia muy dura, que me enseñó, aunque fuese tan sólo un niño, a valorar la importancia del pasado, a tomar en consideración que lo que somos es fruto de lo que nos antecede”, resalta el propio alcalde de Pulianas. Quizás su condición de huérfano de padre a tan temprana edad le marcó una especial sensibilidad hacia las familias que reclamaban justicia por lo ocurrido en los remotos años treinta, en aquella desgracia que tuvo como nombre Guerra Civil Española. “Había muchas reclamaciones, mucho dolor al respecto, y no nos podíamos negar a asumir una causa que considerábamos justa”, explica sobre la asociación, cuyo trabajo muchas veces desoído parece haber obtenido finalmente sus frutos con el interés puesto por el juez Garzón. “Las pruebas están ahí y lo que queda es desentrañarlas”.

Instituto.
Gil Bracero, pese a su origen malagueño, llegó a Granada con apenas diez años, ya que su familia encontró en la ciudad la posibilidad de encontrar el porvenir que tanto escaseaba en la época –hablamos de los años sesenta–. El vicepresidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica recuerda gratamente su época de estudiante en el instituto Padre Manjón, la que le marcó, aparte de experiencias o gustos personales, en su interés por la historia. “Tuve grandes profesores, como Magdalena Ortiz, que me despertaron e incluso se puede decir que me exaltaron mi interés por la historia Les debe mucho”. Fruto de tal “exaltación” llegó a ser con el paso de los años profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Granada, algo que sin duda no se consigue si esfuerzo ni talento. Los derroteros de la vida, que al final no viene a ser otra cosa más que historia, le han llevado por designios diferentes. Hace cinco años que no ejerce la docencia ya que está volcado en su labor como máximo responsable del municipio metropolitano de Pulianas, una población que ha experimentado un crecimiento poblacional excepcional y que, algo casi excepcional en los tiempos actuales, ha sabido mantenerse al margen de escándalos urbanísticos. Sus vecinos confían en él, y Rafael siempre intenta corresponderles, pero a pesar de los éxitos políticos, Gil Bracero nunca ha recibido la promoción que han tenido otros dirigentes socialistas de la provincia. Quizás porque él no quiere ir más allá, pero quienes le conocen aseguran que su gobierno en Pulianas se queda un tanto chico para su talento político. Añaden, por supuesto, que su campo de acción debería ser mayor. Conseguir, al menos, que el juez Baltasar Garzón tenga en cuenta sus reclamaciones y que su trabajo al frente de la Asociación de la Memoria Histórica tenga éxito debería, al menos, concederle cierto crédito.
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miércoles, 5 de noviembre de 2008

La investigación judicial retrasa la exhumación de la fosa de Lorca

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La investigación judicial retrasa la exhumación de la fosa de Lorca

La Guardia Civil está comprobando la veracidad de los datos recogidos en el mapa de fosas de la provincia, según la orden de la juez responsable de la causa abierta contra la represión franquista.

DIEGO MÁRQUEZ.

La Policía Judicial de la Guardia Civil se reunió ayer con miembros de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica para analizar la marcha de los trabajos para la exhumación de los restos de la única fosa cuya apertura está prevista dentro del proceso judicial iniciado por la Audiencia Nacional contra la represión franquista.

La Guardia Civil investiga el mapa de fosas que han puesto a su disposición los historiadores Rafael Gil Bracero y Maribel Brenes. Ambos pertenecen a la asociación y esta última asesora al juez Garzón en esta causa. Los agentes de la Policía Judicial investigan, por orden de la magistrada del Juzgado número 2 de Granada, encargada del caso en la provincia, la veracidad de los datos recogidos en las tesis doctorales que dan forma al mapa de fosas que obra en su poder y cuyas coordenadas son las mismas que el que la Universidad de Granada hizo llegar al juez Garzón. Ello podría conllevar años si tuvieran que verificar con las fuentes los datos recogidos de todas las fosas que habría en la provincia, principalmente en las zonas de la Vega y la Alpujarra. Pero no. La única información en la que se centran ahora mismo los investigadores policiales es en la que existe sobre la fosa en la que estarían enterrados los restos del poeta Federico García Lorca, el maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Las dos exhumaciones previstas en Moraleda de Zafayona y Diezma no se ven afectadas por estas pesquisas ya que están fuera del proceso judicial abierto por Garzón. Al estar ubicadas en cementerios, no es el juez quien ha de ordenar su apertura.

Fuentes del Instituto Armado confirmaron ayer que se están desarrollando estas investigaciones, si bien la naturaleza de las mismas impide que puedan aportar más detalles. Sin embargo, en el entorno de la Asociación de la Memoria Histórica consideran que estas pesquisas pueden prolongarse durante más de un mes.Entre otras fuentes de información que consultará la Guardia Civil, estarán algunos de los descendentes directos de los desaparecidos mencionados. Ni Nieves Galindo ni el nieto de Francisco Galadí habían recibido a día de ayer ninguna llamada de la Policía Judicial. Laura García Lorca tampoco ha tenido noticia de este proceso. Las investigaciones de la Guardia Civil en cualquier caso sí ralentizan y retrasan la exhumación de los restos que se buscarán en el Caracoral, en Víznar, y en Alfacar. El empeoramiento del tiempo propio del otoño significa que la máquina georradar que se ha de pasar previamente a los trabajos de apertura de la fosa no pueda trabajar con normalidad. Sí podrían hacerse los trabajos de excavación con lluvia, según lo previsto, pero no con nieve, por ejemplo. Así que desde la asociación de la memoria histórica tienen poca confianza en que el proceso pueda realizarse antes de que finalice el año. Y más bien apuntan a la próxima primavera, como ayer también reconocía Miguel Botella, el director del Laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada (UGR). Botella explicó ayer a la agencia Efe que, según las previsiones meteorológicas, a partir del 15 de noviembre habrá unas dos semanas de tiempo estable, si bien después no se podrá trabajar "al menos hasta primavera", apuntó.

En este sentido, recordó que el territorio donde se efectuarán las exhumaciones se encuentra a 1.200 metros de altura, por lo que es "necesario" que haga buen tiempo para el desarrollo de esta actividad.

El investigador de la UGR informó de que esta institución ya ha elaborado el informe sobre el proyecto de exhumación que precisa las etapas científicas que habrá que cubrir.
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¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN