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lunes, 17 de noviembre de 2008

Restos de una vida

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Restos de una vida


Tres familias vascas relatan su experiencia tras años de lucha por encontrar los cuerpos de sus allegados fallecidos durante el franquismo. «Todos tienen derecho a enterrar a los suyos»

LORENA GIL BILBAO

Miles de personas perdieron a sus seres queridos durante la Guerra Civil y los primeros años del franquismo. Décadas después de aquel capítulo negro de la historia, sus restos mal descansan hoy en fosas comunes en cunetas o zonas boscosas. Hijos y nietos de fallecidos han luchado durante años por recuperar y dar sepulcro a sus familiares. En definitiva, «devolverles la dignidad». Algunos lo han conseguido. No todos. Pero la mayoría coincide en sostener que «lo peor es no saber nada». EL CORREO ha charlado con tres familias vascas que consiguieron localizar los cuerpos de sus parientes. No dan crédito a la decisión de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de suspender de forma cautelar la apertura de fosas hasta que se resuelva si el juez Baltasar Garzón es competente para investigar la existencia de desaparecidos durante la dictadura. «El caso debería seguir su curso porque los únicos perjudicados con esta pugna son las familias», defienden.

JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ
Nieto de víctima (Amorebieta)
«Fue a prisión sin ser acusado de nada»
El abuelo de José María González, residente en la localidad vizcaína de Amorebieta, trabajó como conserje en la casa del pueblo de Torralba de Calatrava hasta que terminó la Guerra. Juan Mari era albañil de profesión. En 1939 la Guardia Civil le detuvo y fue conducido a la cárcel de Ciudad Real, donde permaneció un año, hasta ser trasladado definitivamente a la prisión burgalesa de Valdenoceda. Fue condenado a treinta años de reclusión. «Delito: se ignora», reza el informe del ingreso, ahora en poder de su nieto. El 14 de abril de 1941 falleció, según el parte de defunción, «por una colitis epidémica». Ese día cumplía cincuenta años.

«Mi padre nunca hablaba de él, hasta que un invierno, cuando yo tenía ocho años, mi hermana me ató en una silla. Estábamos jugando y yo era el detenido. Cuando mi padre nos encontró se enfadó mucho, nunca lo habíamos visto así. Entonces, nos contó que así estaba el abuelo la última vez que lo vio», explica José María. Con el paso de los años, este vizcaíno de adopción empezó a preguntar por el paradero de los restos de su abuelo.

En 1995 viajaron por primera vez a Valdenoceda. «En el juzgado correspondiente nos dieron una fotocopia del libro de registro en el que ponía que mi abuelo estaba enterrado en el cementerio de Valdenoceda», que entonces era similar a una fosa enorme repleta de zarzas. «Cuando mi padre vio el sitio, se tuvo que apoyar en una pared», recuerda José María. No fue hasta cinco años más tarde, al escuchar hablar de la Fundación para la Recuperación de la Memoria Histórica, cuando retomaron su lucha. «Volvimos y pedimos la lista de fallecidos en la prisión. Habían sido 156», señala.

El problema surgió a la hora de plantear su exhumación. Para encontrar a Juan María había que sacar todos los restos y analizar el ADN. «Nos pusimos en contacto con Aranzadi, que nos hizo un presupuesto. En total, nos salía por 46.000 euros. Y eso era mucho dinero», relata. Aún así, no perdieron la esperanza. En 2002 enviaron cartas al Ministerio de Interior, a la Presidencia e incluso a la Casa Real hasta que, después de contactar con familiares de otros fallecidos en Valdenoceda gracias a una nota que publicaron todos los periódicos del país, lograron constituir la agrupación de familiares y amigos de represaliados en el penal de Valdenoceda. Gracias a ello, recibieron una subvención del Ministerio de Hacienda por valor de 60.000 euros.

Las exhumaciones empezaron en febrero de 2007. «Hemos recuperado a 114 personas, pero en ciertos espacios no podemos actuar porque hay nuevas tumbas encima», reconoce. José María González guardaba la esperanza de poder recuperar los últimos restos a través de la vía judicial. «El de Valdenoceda es uno de los casos de Garzón, pero ahora no sabemos qué va a pasar con la gente que está enterrada aún allí», expresa.

Su progenitor, Abilio González murió al poco tiempo de organizar un funeral por los fallecidos en la prisión burgalesa. «Aguantó hasta saber que había recuperado a su padre. El abrazo que me dio no se me olvidará nunca», evoca José María.

MARI ÁNGELES IBÁÑEZ
Hija de fusilado (San Sebastián)
«Por fin puedo llevar flores a su tumba»
La última vez que Mari Ángeles Ibáñez vio a su padre tenía sólo cinco años. Fue el 7 de noviembre de 1936. Agustín acudió a su puesto de trabajo en la Fábrica municipal de Gas de San Sebastián. Fichó, como todos los días. Pero aquella noche no volvió a casa. Tenía 36 años. Un grupo de agentes le detuvo junto a otros cuatro compañeros y les trasladó hasta la cárcel de Ondarreta. «Les retuvieron allí durante dos días y luego se los llevaron a 'darles el paseo', como se decía entonces cuando iban a fusilar a una persona», relata Mari Ángeles. Ella se encontraba ese día en Bilbao. «La hermana de mi madre estaba enferma y habíamos ido a verla».
Fue en la capital vizcaína donde se enteró de la tragedia. «Cosas de la vida, nos encontramos en la calle a una vecina de San Sebastián, que se acercó a darle el pésame a mi madre. Ella no entendía nada, hasta que le dijo que habían fusilado a mi padre», evoca. Desde aquel día, María Paula Sanz, su 'amatxo', «no volvió a vivir».

Mari Ángeles empezó a escuchar la historia de su padre desde muy pequeña. «Recuerdo que mi madre hablaba del tema en la cocina de casa con mis tías». El único recuerdo que esta donostiarra reconoce guardar de su padre, natural de Zaragoza, es de cuando éste llegaba a casa de trabajar. «No importaba que estuviera cansado, siempre se ponía a cuatro patas y nos llevaba a mis hermanos y a mí a burros hasta la cama», rememora emocionada.

En 1969, tras la muerte de su madre, Mari Ángeles inició la búsqueda de su progenitor. «Encontré una caja con documentos de mi padre y fui consciente de que lo que me contaba mi 'amatxo' era verdad. Lloré de alegría y empecé a investigar», explica. Entre los escritos que halló en su casa, había un pase de la fábrica, un texto firmado por el director de la empresa en el que queda constancia de que Agustín Ibáñez trabajó en las instalaciones hasta el 7 de noviembre de 1936, e incluso una copia del impreso en el que figura la pensión de viudedad que le quedó a María Paula Sanz: una peseta y 47 céntimos. Mari Ángeles envió toda la documentación al Gobierno vasco, que tras verificar todos los datos, remitió el caso a la sociedad Aranzadi.
«En el año 2000 encontraron el parte de defunción de mi padre, ponía que había fallecido por heridas», detalla. Ocho años después, localizaron la fosa en la que debía yacer Ibáñez y sus cuatro compañeros de trabajo. Está ubicada en la ladera de Iragorri, próxima a la carretera de Oiartzun a Artikutza. En ella se recuperaron, asimismo, más de veinte casquillos de bala. Y, a su lado, otra fosa con ocho cadáveres más. «No se pudo hacer la prueba de ADN debido a la situación de los restos, pero el corazón me dice que uno de los cinco es mi padre», confiesa. El Ayuntamiento, propietario del terreno, decidió construir un parque en la zona para evitar cualquier edificación y levantó una sepultura en honor a los desaparecidos. El pasado 5 de octubre se practicó el entierro oficial de Agustín. «Este ha sido el primer año que he podido llevar flores a la tumba de mi padre», sonríe. Mari Ángeles no espera una compensación económica por la tragedia que le tocó vivir. «Si me diesen dinero se lo entregaría a los que trabajan por encontrar los restos de otras personas porque sus familias tienen derecho a enterrar a los suyos», asegura.

RAQUEL ROMERO
Nieta de desaparecido (Vitoria)
«La Justicia debería respetar a las familias»
Habían transcurrido apenas dos semanas desde el golpe de Estado del 17 de julio de 1936 cuando un grupo de agentes franquistas acudieron a casa de Hermenegildo Martínez de Zabarte para detenerle. El vitoriano, militante socialista de base sin cargo alguno, se encontraba en ese momento en el trabajo, «pero cuando salió se fue al Gobierno Civil de manera voluntaria porque pensaba que no sería nada», comenta su nieta, Raquel Romero. La realidad era otra. Hermenegildo, que entonces tenía 39 años, fue encarcelado en la prisión de Vitoria, en la que permaneció tres meses. «Mi abuela solía ir a visitarle. Hasta el 29 de octubre. Cuando pidió verle esa mañana le dijeron, sin darle explicaciones, que ya no estaba allí». Años después, Romero todavía no se explica cómo su abuela llegó a saber por aquel entonces que su marido había sido fusilado en la localidad burgalesa de Pancorbo la noche del 28 al 29 de octubre junto a un grupo de personas de Labastida, que también permanecían recluidas en la cárcel de Vitoria.
Su abuela «nunca silenció lo ocurrido». Lo transmitió a sus hijas y éstas a las suyas. Así, Raquel conoció la historia de su abuelo desde muy pequeña. «Le dije a mi madre en muchas ocasiones que había que encontrar a su padre, pero ella siempre me decía: 'pero cómo lo vamos a hacer'».
En 2003, con 33 años, Raquel empezó a investigar por su cuenta, hasta que se unió a Aranzadi. «Una mujer de Labastida nos contó que había gente del pueblo que sabía dónde estaban enterrados los fallecidos que provenían de Vitoria. Y la fecha coincidía con la de mi abuelo», explica. La fosa se encontraba en el término de Ameyugo. «Pedimos permiso al propietario del terreno para meter excavadora y nos lo concedió, pero tuvimos muy mala suerte». Tras días de trabajo se percataron de que se habían acometido obras de ampliación en la carretera N-1, que está situada junto a la finca. La fosa se encuentra debajo, lo que hace irrecuperable cualquier resto.

«Fue horroroso. Con la misma intensidad que vives la ilusión de recuperarlo recibes el golpe», se sincera. A pesar de que su búsqueda no tuvo el final esperado, Raquel, que ha colaborado en varias exhumaciones desde entonces, considera que la Justicia debería respetar el deseo de los familiares. «Nadie busca venganza. Si hay una frase que se repite cada vez que se abre una fosa es: 'Por favor, que esto no vuelva a ocurrir», concluye.
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sábado, 18 de octubre de 2008

Familiares de García Lorca critican la decisión de Garzón.

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Critican la decisión de Garzón

Los familiares de García Lorca se oponen a la medida del juez de abrir su fosa

Sábado 18 de octubre de 2008 Publicado en edición impresa

Por Silvia Pisani Corresponsal en España

MADRID.-

Se acabó la paz del cementerio y se liberaron los demonios en España. Desde que el juez Baltasar Garzón dijo que abriría la tumba de Federico García Lorca, las voces críticas lo tildaron de "fantoche, buscador de fama y delirante", sus compañeros de toga ponen recursos para frenarlo y hasta la familia del poeta asesinado se enojó y, tras haber aceptado la apertura de la fosa, ahora dice que no y que lo impedirá, si es necesario, ante los tribunales.

Con semejante tormenta por delante, a Garzón no se le ocurrió otra cosa que forzar el paso y, con una maniobra judicial, dio un zarpazo con el que ganar tiempo para, al menos, conseguir abrir la tumba, devenida santuario, antes de que los tribunales puedan expedirse y, eventualmente, atarle las manos.

"Si gana tiempo y se apura, tiene la foto con la calavera de García Lorca asegurada en las portadas de los principales diarios del mundo", decían anoche quienes no aprecian al magistrado, que tiene en su poder una lista de 130.000 nombres de desaparecidos durante la Guerra Civil y el régimen franquista.

En el terreno político, las críticas no se quedaron atrás. "Lo que pretende Garzón es un verdadero disparate", dijeron en el opositor Partido Popular (PP), de derecha. "Desde lo jurídico es un mamarracho y, en lo político, un error", sintetizó Manuel Fraga Iribarne, ex ministro del fallecido dictador Francisco Franco.

El juez pretende, también, abrir una investigación contra los delitos de "lesa humanidad" cometidos durante los 38 años de dictadura del proclamado "caudillo por la gracia de Dios". Y lo primero que hizo fue emplazar con diez días al registro fúnebre para que certifique "si Franco ha muerto", como efectivamente ocurrió hace ya 33 años.

"Lo de Garzón es la demostración de que hasta el más absurdo de los disparates puede ser argumentado jurídicamente pese a ir contra la evidencia y el sentido común. Alguien así, que instrumentaliza el derecho a favor de sus ansias de autobombo, no está ni moral ni mentalmente capacitado para juzgar a nadie", editorializó el diario El Mundo , que, como se deduce rápidamente, no suele tener paciencia para con el famoso juez.

La peor crítica
La crítica más dura vino de parte de los compañeros de toga del magistrado. La Fiscalía dijo que recurriría la medida. Garzón, por su parte, forzó un poco más las cosas, se blindó en su empeño y desafió a los fiscales mediante el sencillo trámite de convertir en sumario su anunciada investigación sobre los crímenes de la Guerra Civil. De ese modo, obliga a un recorrido procesal distinto y más largo, y con eso gana el tiempo necesario para, si lo decide, ponerse a abrir fosas antes de que la Audiencia se pronuncie sobre la irresuelta disputa de competencia y, eventualmente, le diga que no puede hacerlo.

Puestas las cosas en una carrera de ver quién se mueve más rápido, la familia de García Lorca se enojó, pegó un carpetazo y dijo basta; que rechaza ahora la apertura de la fosa y que, si el juez insiste, irán a los tribunales para impedirlo.

Todo eso lo dijo Manuel Fernández Montesinos, sobrino del poeta granadino. De ese modo, el nuevo vocero de la familia dio marcha atrás con la anunciada decisión de "acatar" -pese al disgusto- la exhumación de la fosa, sí así lo decidía la justicia.

Anoche nadie sabía muy bien lo que pasaría con este tema, que, de sagrado y conmovedor, derivó en materia de disputa o de apuesta popular, según los escenarios. En medios judiciales se asegura que Garzón está dispuesto a ponerse él mismo al frente del operativo de excavación del predio de Alfacar, la colina que, desde hace 72 años, es destino de peregrinos que llegan de todo el mundo para homenajear al poeta.

Entre tanta incertidumbre, por momentos cobra fuerza la idea de que, de un momento a otro y con Garzón a la cabeza, las palas llegarán por allí para hacer su trabajo.

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Gibson apunta a nuevos testimonios que cuestionan la localización ...

Gibson apunta a nuevos testimonios que cuestionan la localización de Lorca (radiogranada.es)
El hispanista Ian Gibson ha señalado hoy la existencia de un nuevo testimonio -concretamente el de un amigo del enterrador que supuestamente inhumó a Federico García Lorca- que cuestiona la localización de la fosa en la que se cree que descansa el poeta, algo que ha "sacudido" sus convicciones. Gibson ha indicado que esta persona, que supuestamente mantenía una relación de amistad con el enterrador Manuel Castilla -conocido como 'Manolo el comunista'- "va diciendo por ahí que Castillo le tomó el pelo al guiri y que en realidad no se acordaba de dónde estaba enterrado Federico".

La creencia de que García Lorca se encuentra enterrado en una fosa común en Alfacar (Granada) está basada principalmente en las declaraciones de Castilla, que supuestamente logró salvar la vida a los 18 años al acceder a enterrar al autor de "Bodas de sangre" junto con otros fusilados.
"No hay otro indicio que apunte a que Lorca estaba allí, pero estoy convencido de que hablaba con el hombre que en ese lugar había enterrado a gente", ha subrayado Gibson, quien ha añadido que el hecho de que Castilla hiciera referencia a un tal Dióscoro, "maestro de Jun", corroboraba la historia de que había sido el responsable del entierro del poeta.

"Cuando dijo aquello sobre el maestro, que en realidad era de Pulianas, comprobé que algunos documentos apuntaban a que había un tal Dióscoro enterrado con Lorca, por lo que este dato me convenció", ha explicado.

Al conocer el testimonio del amigo de Castilla, Gibson ha dicho que no puede estar de acuerdo con él, si bien ha añadido que no sabe a qué atenerse y que "siempre cabe la posibilidad de que Castilla mintiera, por miedo o por lo que fuera".

El hispanista se ha mostrado "muy nervioso y afectado", tanto por la existencia de este testimonio como por la noticia de que el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, haya autorizado la exhumación de esta fosa y de otras 18.

A este respecto, ha confiado en que la iniciativa del magistrado prospere y permita que "este país avance con las heridas cerradas finalmente", ya que "no se puede avanzar cuando todavía hay muertos en las cunetas", ha añadido.

(fuente: http://www.radiogranada.es/modules.php?name=News&file=article&sid=48720 )


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España. La familia de García Lorca se opone a la exhumación de su ...
La Crónica de Hoy -

Críticas a la exhumación de las víctimas de la Guerra Civil
Clarín.com -

"Si no es él, los restos hallados serán tan dignos como los suyos"
El País (España) -

Los sobrinos de Lorca, divididos
El País (España) -

Diferencias en la familia Lorca sobre el auto de Garzón para ...
Ideal Digital -

La familia de Lorca baraja emprender acciones legales para evitar ...
Europa Press -

La familia de Lorca, de nuevo en contra de la exhumación
AFP -
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El País hoy. 18/10/2008.

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Garzón protege su causa contra el franquismo del 'ataque' del fiscal

El juez transforma sus diligencias previas en sumario para poder defender sus argumentos - El recurso pedirá la nulidad del caso por falta de competencia

JOSÉ YOLDI - Madrid - 18/10/2008

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón transformó ayer en sumario las diligencias previas abiertas el día anterior en las que atribuyó al dictador Francisco Franco y a otros 34 jefes rebeldes un delito de insurrección contra el Gobierno legalmente constituido y un plan sistemático de exterminio de los oponentes políticos durante la Guerra Civil y la posguerra. Se trata de un trámite jurídico obligado, ya que los hechos constituyen graves delitos penados con condenas muy superiores a los nueve años de prisión, pero que, además, le permitirá defenderse del anunciado ataque de la Fiscalía de la Audiencia Nacional contra su decisión y responder a los argumentos de su recurso.

El fiscal recurrirá porque los hechos están amparados por la amnistía de 1977
La mayoría de los magistrados de la Audiencia no apoyará a Garzón


El fiscal jefe, Javier Zaragoza, anunció nada más conocer el auto con el que el juez admitió al trámite el caso que recurriría en apelación directa -sin dar oportunidad a Garzón para que refutase sus argumentos en la resolución del recurso de reforma- y que pediría que fuera resuelto por el pleno de los magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia.

El recurso, inminente, estará firmado por el propio Javier Zaragoza, amigo de Garzón, pero cuyos puntos de vista sobre este tema son absolutamente discrepantes. Zaragoza ha dado forma a un borrador preparado por el fiscal Carlos Bautista y ha comunicado al fiscal del Estado, Cándido Conde-Pumpido, su intención de recurrir la decisión de Garzón.

El fiscal reclamará la nulidad del procedimiento por falta de competencia. Por un lado, considera que los hechos están amparados por la Ley de Amnistía de 1977 y, por otro, niega que los asesinatos y secuestros cometidos en aquellas fechas constituyeran crímenes contra la humanidad, porque ese delito no estaba tipificado en el Código Penal de la República. Igualmente considera que la Audiencia Nacional no es competente para juzgar el delito de rebelión, que en el Código de 1932 correspondía a la jurisdicción militar.

También critica la piedra angular del auto de Garzón al considerar que los delitos de secuestro con desaparición no son permanentes, porque podría darse el absurdo de que un delincuente condenado por ese delito que se fugara antes de cumplir la pena, transcurrido el tiempo correspondiente tendría prescrita la pena, pero no el delito, porque al no haber dado cuenta del paradero del secuestrado, el tipo penal seguiría vivo. El fiscal considera que se trataría de delitos comunes y que el único precedente es el caso Nani, sobre la desaparición del delincuente Santiago Corella por personas ligadas a la brigada antiatracos de la policía.

El caso ha levantado gran polvareda y algunos de los magistrados de la Audiencia Nacional han criticado en privado la forma en la que Garzón se ha declarado competente en el caso. Estos jueces consideran que la Ley de Amnistía abarca también los posibles delitos cometidos durante la Guerra Civil y que la Audiencia Nacional no es competente para investigar y enjuiciar crímenes contra la Humanidad cometidos en España, sino los jueces del lugar en el que se cometieron los delitos.

Fuentes de la Audiencia Nacional aseguran que la mayoría de los magistrados del pleno no respaldarán la postura de Garzón, y que se pronunciarán por el archivo de las actuaciones por falta de competencia y por ser aplicable la Ley de Amnistía de 1977. Sin embargo, en el mejor de los casos, la resolución no se producirá antes de un mes.

La decisión de ayer, a pesar de ser un trámite obligado, permite a Garzón ganar tiempo -aunque el recurso de apelación de la fiscalía ante la sala se tramite paralelamente al de la reforma contra el auto de ayer- y sobre todo, defenderse y contrarrestar jurídicamente las alegaciones de la fiscalía. Previsiblemente, además, se personarán como acción popular organizaciones de defensa de los derechos humanos que han intervenido en otros procesos, como el caso Scilingo, por los crímenes de la dictadura argentina, que defenderán las tesis de Garzón.
La polémica está servida.

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Los sobrinos de Lorca, divididos

JESÚS RUIZ MANTILLA -

Fernández Montesinos está dispuesto a emprender acciones contra Garzón - García Lorca insiste en que no se opondrá a la exhumación de la fosa

Cuando todo el mundo, de Granada a Nueva York, había aplaudido la disposición de la familia García Lorca respecto a la exhumación de la fosa del poeta, Manuel Fernández Montesinos, uno de los sobrinos ha roto la baraja. Ahora sostiene que abrir la fosa es una profanación y que estudia utilizar recursos legales para impedirlo.

Auto del juez Garzón para convertir en sumario la causa contra el franquismo
DOCUMENTO (PDF - 115Kb) - 17-10-2008

Federico García Lorca
A FONDO


La Recuperación de la Memoria Histórica
A FONDO

Se trata de un paso atrás con respecto a la posición fijada por todos los herederos en un comunicado el pasado 18 de septiembre. Entonces, tanto Laura García Lorca, presidenta de la Fundación y portavoz de la familia, como él mismo aseguraron que no se opondrían a la decisión ni a las acciones que el juez Baltasar Garzón emprendiera. Matizaban que no era su deseo, pero aseguraban que no entorpecerían el proceso con iniciativas legales.

Ayer, aquella posición conjunta, pensada, debatida y acordada por todos los herederos en largas reuniones familiares antes de salir a la luz, quedó resquebrajada por las declaraciones de Manuel Fernández-Montesinos, hijo de Concha, la hermana de Federico, y de Manuel Fernández-Montesinos Lustau, que fue el último alcalde socialista de Granada durante la República, y también fue asesinado por los sublevados. "Abrir la fosa sería una profanación", decía. "No tiene que venir un juez a decirnos que Franco o Queipo de Llano eran unos asesinos", añadió. "Estudiaremos acciones legales para impedirlo", anunciaba en la Cadena SER.

Esta última afirmación sorprendió a Laura García Lorca, también sobrina carnal del poeta, hija de Francisco y Laura de los Ríos, que consultada por EL PAÍS, mostraba su sorpresa ante las declaraciones de su primo y se ceñía a lo expuesto semanas antes en la entrevista que mantuvo con este periódico y en el comunicado posterior. "No ha cambiado nada mi posición ni la de la familia de no obstaculizar las acciones de Garzón. Acabo de hablar con mi primo Manuel y tengo que decir que las declaraciones que ha hecho son a título personal", aseguró.

La verdad es que la nueva posición de Fernández Montesinos parece asombrosa. Más después de haber declarado en este diario el 21 de septiembre lo siguiente: "Creemos que cada uno puede hacer lo que estime más conveniente. Por supuesto respetaremos todas las decisiones judiciales". Fernández-Montesinos siempre se ha mostrado preocupado por la repercusión mediática de la supuesta excavación y reclamaba entonces respeto. "Exigimos privacidad absoluta, que no se convierta aquello en un tenderete con cámaras. Para nosotros, aquel lugar es un santuario civil, nos resultará molesto, incluso vejatorio, remover, pero no nos opondremos", recalcaba.

La nueva postura del que fuera presidente de la Fundación García Lorca antes de pasar este puesto a Laura pone de manifiesto una división entre sus herederos más directos. Son seis sobrinos carnales del poeta los que fijaron la posición anterior. Tres hijas de Francisco y Laura de los Ríos: Isabel, Gloria y Laura, y otros tres hijos de Concha y Fernández-Montesinos: Manuel, Conchita y Vicenta.

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Los familiares eligen a sus expertos

NATALIA JUNQUERA - Madrid - 18/10/2008

Garzón sabe y así lo recoge en su auto, que "el tiempo transcurrido y la pérdida de documentación a lo largo del mismo" hacen "muy difícil" la investigación de los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y la posguerra. Por eso ha pedido que le asistan dos equipos, uno de expertos y otro de Policía Judicial, para que la localización de las víctimas se lleve a cabo "en un plazo razonable". El juez parece consciente también de que a muchos de los familiares, ya mayores, no les queda mucho tiempo. Localizar a los desaparecidos es "un interés prioritario", según el auto.

El juez pide a los denunciantes que designen, antes del sábado de la próxima semana, a cinco personas para integrar ese grupo de expertos al que se sumarán otros dos que elegirá el juzgado. Familiares y asociaciones personadas en la causa se reúnen hoy en Madrid para debatir esos cinco nombres. En las quinielas de todos está el de Francisco Etxeberria, el médico forense que nunca ha dicho no desde que en el año 2000 le pidieron que participara de forma altruista en la primera exhumación de una fosa de la Guerra Civil. También, el de Francisco Espinosa, el historiador que elaboró un exhaustivo informe recogiendo 25 años de investigaciones y el primer listado de víctimas que recibió Garzón: 129.472.

Los expertos tendrán que "dictaminar el número, lugar e identificación de las víctimas en un solo informe", diferenciándolas en tres grupos: sin localizar, localizadas pero sin identificar e identificadas.

El grupo de Policía Judicial, integrado por 10 funcionarios, tendrá competencias para acceder a cualquier registro público o privado y tomar declaración a cuantas personas "fueran necesarias" para averiguar el paradero de las víctimas y los responsables de su desaparición. Podrán desarrollar su actividad dentro y fuera de España.
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La prensa internacional califica el auto de "histórico"

EL PAÍS - Madrid - 18/10/2008

El auto de Garzón ha dado la vuelta al mundo. Así recogía la noticia la prensa internacional:

"Un juez ordena que se investiguen las ejecuciones de la época de Franco", titulaba The New York Times, que recuerda en su crónica el frustrado intento de Garzón de juzgar a Pinochet y asegura que España es un país donde "el silencio y el pacto de olvido de atrocidades pasadas fueron los pilares de la pacífica transición a la democracia".

El británico The Guardian ilustra su información con una fotografía de Lorca y titula: "La represión de Franco, señalada como un crimen contra la humanidad". El diario recuerda las críticas a los tribunales españoles por investigar delitos cometidos por otros dictadores y no los de Franco.

The Daily Telegraph señala que "mientras el Régimen rindió honores a sus propios muertos, los del bando perdedor quedaron en el olvido y sus muertos siguieron enterrados en fosas comunes por toda España".

El diario argentino Clarín titula "Garzón ya investiga crímenes de la Guerra Civil española", una decisión que tendrá "históricas consecuencias legales y políticas". El otro gran periódico argentino, La Nación destaca: "Garzón investiga la muerte de García Lorca" y considera que el juez ha abierto una "ambiciosa investigación".

El francés Le Monde titula: "En España, el juez Garzón ordena la apertura de la fosa en la que se encuentran los restos de García Lorca".
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"Si no es él, los restos serán tan dignos como los suyos"


VALME CORTÉS - Granada - 18/10/2008

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El antropólogo Miguel Botella (1949, Granada), que está previsto que coordine los trabajos de exhumación e identificación de los cuerpos enterrados en la fosa donde se cree que están los restos de Federico García Lorca, tiene diseñado ya el plan. Botella dirige el Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada (UGR) y su experiencia en México o Chile, entre otros, le avala.

Pregunta. ¿Qué es lo primero que hay que hacer?
Respuesta. Limpiar el terreno. Pasar el georradar e identificar las fosas, porque habrá más de una. Después se hará una excavación con los arqueólogos y antropólogos juntos hasta llegar al lugar en el que están los restos. Se individualizarán allí, in situ. Se hará un primer estudio por si hay fracturas, para ver la posición en la que están los restos... Todo eso no ve después en el laboratorio. En él hacemos ya el estudio completo y la identificación, y si es necesario el análisis de ADN.

P. ¿Cuál es la fecha idónea para acometer los trabajos?
R. Cuando el clima lo permita, porque si hay mucha humedad el georradar no trabaja bien. Ahora mismo es muy buena época, pero si llega el frío y nos metemos en diciembre hay que esperar a la primavera o comienzos de verano.

P. Garantizar la privacidad es una de sus condiciones. ¿Qué se ha previsto?
R. Esta exhumación no se puede convertir en un elemento mediático porque no es eso, se trata de otra cosa: un estudio científico con toda la dignidad que cabe, sin más. La privacidad está totalmente garantizada. Si no, no trabajamos.

P. ¿Con qué sistema?
R. Se instalará una carpa por el tiempo y por la privacidad. Privacidad tiene que ver con decencia y dignidad, no con secretismo. Se dará toda la información de manera libre, directa y transparente. A cambio se pide respeto.

P. ¿En qué superficie se centrarán?
R. En principio, unos 2.000 metros cuadrados, entre el lugar que señala el hispanista Ian Gibson y el que apunta la Asociación para la Memoria Histórica de Granada.

P. ¿Y si en las excavaciones no se encuentran los restos del poeta?
R. Nosotros no tenemos una varita mágica. Vamos a excavar lo que nos digan. Si no es, no es. Seguiremos investigando por donde es posible que sea. No quiere decir que nos juguemos el todo por el todo. Si encontramos otros restos serán, desde luego, tan dignos como los de Lorca.

P. Se conocen muchos detalles, ¿será complicado?
R. A priori, no parece difícil porque son cuatro personas con características físicas muy particulares: una persona mayor a la que le falta una pierna [el maestro Dióscoro Galindo], otra con una cabeza muy particular [García Lorca], y dos de menor edad. Hay imágenes de todos.

P. ¿Cómo cree que se conservarán los restos?
R. Hay que considerar la posibilidad de que los huesos no estén ni completos por la presión, el tiempo que ha pasado y que el pH del terreno ha podido influir y los puede haber deteriorado. Pero ése es nuestro trabajo.
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¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN