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lunes, 6 de octubre de 2008

Memoria histórica: heridas de guerra

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Memoria histórica: heridas de guerra Lanacion.com (Argentina)

Miles de nietos buscan bajo el suelo de España los cuerpos de sus abuelos, enterrados en fosas comunes después de haber caído durante la Guerra Civil o asesinados por el franquismo

Domingo 5 de octubre de 2008 Publicado en edición

IZAGRE, ESPAÑA .- Dentro de seis meses se cumplen setenta años del fin de la Guerra Civil Española (1936-1939), que provocó un horror acallado durante décadas y que se mide en cientos de miles de muertos. Aún hoy no hay cifras ciertas.

La evocación dista mucho de ser de las preferidas en el discurso público. Sin embargo, su momento se aproxima con el mar de fondo de una fuerte ola de revisionismo que, si bien empezó de forma tímida, aumenta en ruido y espectacularidad con el paso de las semanas.

Ya cobró fuerza hace un año, con la sanción de la controvertida Ley de Memoria Histórica, impulsada por el gobierno socialista, que busca reparar los derechos de las víctimas de la guerra civil y del franquismo. Pero ganó estruendo hace pocas semanas, con el anuncio de la próxima exhumación del cadáver de Federico García Lorca, símbolo colectivo de la represión de aquellos años.

El giro, asociado a una sonora irrupción del juez Baltasar Garzón, se convertirá en la primera intervención estatal directa en la tarea de cavar para encontrar a los muertos.

Y, de paso, pondrá luz sobre la historia negra que, alimentada en años de pertinaz resistencia de los García Lorca, sostiene que el poeta ya no está en fosa común. Que habría sido rescatado merced a una secreta negociación con el ex dictador Francisco Franco (ver nota aparte).
Menos conocido es lo que late por debajo y que constituye, tal vez, el más reciente fenómeno social derivado de aquellos años de contienda: la silenciosa, desordenada e imparable marea de nietos que cava por la península para rescatar del olvido a sus abuelos, asesinados sin testigos y lejos del frente de guerra.

Buscan a hombres y mujeres a los que no conocieron, pero que aprendieron a respetar a través de los relatos que de ellos escucharon. "Durante años, este país vivió con terror. Fue el terror el que, durante todo este tiempo, impidió no sólo abordar esta cuestión sino, siquiera, hablarla. Hoy eso no lo sienten los nietos", dice el historiador Julián Casanovas. En las cunetas
Indiferentes a lo que, en definitiva, resuelva el juez Garzón; y sordos al discurso político que previene contra el temor a que la búsqueda reabra "heridas del pasado", que "alimente la venganza" y que "ponga en riesgo el futuro", los nietos cavan por esos familiares.

"En los últimos ocho años hemos exhumado 167 fosas y recuperado 4041 cuerpos", dice Emilio Silva, presidente de la Asociación Para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).
La entidad, hoy sumamente activa, nació en octubre de 2000, cuando Silva se propuso rescatar a su abuelo, en cuya identificación fue vital una muestra de ADN que viajó desde la Argentina, donde habían emigrado los familiares del extinto.

¿Cuánto trabajo queda por hacer? Nadie lo sabe. "Creo que hay no menos de 25.000 personas en las cunetas", dice Casanovas, uno de los historiadores que más ha escrito sobre el tema.
Su estimación palidece ante los más de 130.000 nombres de personas asesinadas que citan documentos presentados a Garzón. (El término excluye a aquellos que fueron fusilados tras juicio sumario o muertos en frente de guerra).

Palidece, también, ante las "miles de fosas comunes en toda España" de las que, ante LA NACIÓN, habla Felipe Alonso, de la Asociación de Estudios sobre la Represión en León (AERLE).
La entidad cuenta con la simpatía del padre de José Luis Rodríguez Zapatero, Juan Rodríguez García-Lozano. A ella ha dado testimonio sobre el asesinato de Juan Rodríguez Lozano, el abuelo republicano citado, en varias ocasiones, por el presidente del gobierno. Su ex prisión, que fue la de otras 16.000 personas, es hoy, sin embargo, un suntuoso hotel (Ver aparte).
Queda cerca de aquí, de esta pequeña localidad leonesa de apenas 80 habitantes, que durante siete décadas durmió junto a dos fosas y junto al espanto de sus fantasmas. Es el poblado al que llegó LA NACION para acompañar el proceso de exhumación de "represaliados" de la Guerra Civil, el fenómeno que lleva a nietos anónimos a cavar por sus abuelos de triste muerte.

¿Cómo es ese pulso de reivindicación al que no le importa lo que diga la autoridad ni el juez?
Entre otras cosas, llamó la atención la desconcertante naturalidad con que el pueblo asistió a la exhumación -la gente llegaba con canasta de sándwiches y los niños jugaban con la tierra que removía la excavadora. "Hay quienes no les parece bien esto de las excavaciones, pero la mayoría lo ve bien y quiere ayudar", dijo a LA NACION el alcalde, Enrique Santervaz.
Más aún sorprendió el hecho de que, para localizar el sitio, sirviera de guía la memoria de ancianos que, en el pasado, se habían enfrentado en los dos bandos de la brutal contienda. Y que hoy, juntos, compartieran el tabaco y la charla y se asomaran con sus bastones al pozo del que, juntos, pudieron rescatar los cuerpos de 22 infelices. Y con ellos, una parte de su propio pasado.
"Son seres humanos", se emociona Claudio Puertas. El fue soldado del bando nacional; tiene 91 años y hace gala de vitalidad y memoria para señalar, con bastante aproximación, el sitio en el que -hace siete décadas- vio enterrar a once personas: diez hombres y una mujer. "¡Había que ver lo que hicieron con ellos!", lamenta.

A su lado se sienta José Pérez Guayo, de 86 años. Es uno de los pocos hijos que, entre tanto nieto, busca a un fusilado. En este caso, a su padre, un albañil que era militante sindical. La última vez que lo vio con vida fue el 19 de septiembre de 1936. Se lo llevaban en un camión y a él lo amenazaron si intentaba seguirlos en bicicleta. "Yo quisiera encontrarlo y morirme en paz", dice.
Lo escucha Don Claudio, su ex adversario, mientras la tarde pasa y la vida, junto a la fosa, se anima. Llega más gente que exprime recuerdos y tira de la historia en un colosal esfuerzo por ordenar las piezas de un puzzle enorme y sangriento. Es lo más parecido a una reconciliación.

-¿Este trabajo es posible gracias a la Ley de Memoria Histórica?, pregunta LA NACION.
-No, ¡qué va! Esto empezó mucho antes. Y, en este caso, estamos aquí porque el dueño del campo nos dio permiso. Y nada más, contesta Marco Antonio González, de la ARMH, uno de los nietos que cavan.

Lo hace a sabiendas de que, con su abuelo, no habrá suerte: está en otro sitio, pero, sobre él, hay ahora "una ruta y dos restaurantes", dice.

"Al final, se desenterrarán menos cadáveres de los que se buscan, porque muchas de las fosas han desaparecido para siempre, sepultadas por el crecimiento urbano y el paso del tiempo", dice Casanova. No es el caso de este campo, donde no hay nada que ayude a identificar un entierro.

"Aquí hay algo"
La pala avanza, pero no pasa nada. Huele a tierra húmeda. El dueño del campo no es del pueblo, se llama Juan Antonio Pérez y lo arrienda desde hace quince años. "En todo este tiempo, nadie me habló jamás de la fosa común, hasta que vino esta gente, pidió permiso y, por supuesto, les dije que sí", cuenta. "Jamás nada me hizo sospechar", añade. Y habla así del espanto bajo esa tierra en la que hoy, con subsidios de la Unión Europa, él trabaja cereales y un girasol que, este año, viene mustio. No hay más autoridad ni funcionarios junto a la máquina excavadora.
Por la noche, todo queda solo, con la misma quietud de entonces. La excavación lleva ya tres días y 200 metros de zanja sin que nada aparezca. Y, sin que nadie se atreva a sincerarlo, late el temor de que allí no haya nada. "O, peor aún, de que estemos sentados sobre ellos y no podamos verlos", dice otro, con un escalofrío, que hace ponerse de pie.

"¡Aquí hay algo!", grita la arqueóloga. Todo se paraliza y es silencio, salvo el viento, que trae el mismo olor de la tierra mojada. El "algo" resulta ser un par de anteojos, la evidencia de que allí mismo están los cuerpos. A partir de ahora, no más máquina: todo el trabajo será manual y muy lento, acariciando la tierra que todo lo vuelve marrón, como una arcilla para que cobre forma la historia de los muertos.

Explota una mezcla de emociones: hay quien llora, quien se alivia, quien ríe. "Es lo que suele ocurrir en situaciones de duelo retardado", dice Raúl de la Fuente, de Sicólogos Sin Fronteras.
Para los familiares que allí esperan llega, por fin, el adiós debido. Un adiós por el que esperaron 70 años.

Por Silvia Pisani

"Me he reencontrado con mi hermana"

ESPAÑA .-

Ha esperado por esto durante 71 años y creyó que jamás llegaría. Pero llegó y, por eso, con tanta serenidad como alegría, Josefina Alonso Ruiz cuenta que, junto a la fosa, acaba de "reencontrarse" con su hermana, María, la que le enseñó a leer. Y que llevaba años enterrada en la cuneta, junto a la ruta, desde que, en febrero de 1937, se la llevaron para fusilarla."
¡Mira mi mano! ¿Ves el anillo que tengo? Lleva, como piedra, el aro que hacía juego con el de mi hermana María y que el día que la mataron no pudo ponerse porque tenía una oreja mala", dice esta mujer de 89 años, mientras estira el anular.

El anillo que la víctima desechó por culpa de una oreja infectada y que quedó en la casa familiar se convirtió, con los años, en la sortija con que la hermana menor recordó a la asesinada.
Y hace pocas semanas, cumplió una nueva función; la de herramienta vital para la identificación en la fosa. Es que, allí, en el fondo, junto a la calavera de María estaba, intacto, el aro solitario que hacía juego con el que ella lleva en su dedo.

"Se reencontraron los aros y nos reencontramos y nos reencontramos mi hermana y yo", dice Josefina.

-¿Es un día triste?
-No, es un día feliz. La pena es que no haya podido verlo mi madre, que murió en 1963 suspirando por tener a la hija de cualquier modo, contesta.

La historia de la familia Alonso Ruíz, oriunda de León, parece un drama de los que el cine español contó muchos antes de que la verdad aflorara: los nacionales se llevaron a María, a Josefina y a su madre a la cárcel como presión para que apareciera Ignacio, el único hijo varón que, en realidad, no había escapado sino que estaba escondido en el caserón familiar.

"Como mi hermano no aparecía, los guardias dijeron a mi madre que eligiera una hija y que se fuera. Ella me eligió por ser la menor. A María, que era lista, que leía mucho y que militaba en Izquierda Republicana, la mataron. Mi hermano Ignacio, que era de las juventudes socialistas, estuvo cinco años más escondido en casa hasta que, cansado, se entregó. Los amigos ayudaron y no fue fusilado. Murió hace poco, con la pena de tener a María en la cuneta", dice Josefina.

-¿Cómo ha vivido su familia todo esto?
-Es extraño. Hubo sobrinos que no querían saber nada. Pero yo me impuse, María no podía seguir en la cuneta. Luego, con la gente del pueblo, es curioso, porque me preguntan qué tal ha ido mi operación de cataratas. Me preguntan por la operación, pero no me dicen nada de mi hermana. No sé por qué.


Un hotel de lujo en donde estuvo preso el abuelo de Zapatero

LEÓN, ESPAÑA .-

"Paz, perdón y justicia", suele evocar el presidente José Luís Rodríguez Zapatero al hablar del influjo que en él tiene la figura de su abuelo paterno, el capitán Juan Rodríguez Lozano, ejecutado en 1936 tras juicio sumarísimo, por los sublevados en la Guerra Civil.

El abuelo del presidente pasó los momentos previos a su fusilamiento en la cárcel de San Marcos, un colosal edificio que fue campo de concentración para 16.000 personas y que hoy, con el nombre de San Marcos, es un suntuoso hotel de la cadena "Paradores", el buque insignia del turismo español.

Una noche allí cuesta 200 euros, más otros 30 por el desayuno. Tiene 236 habitaciones habilitadas y, en la misma puerta por la que salían los condenados, luce ahora un cartel que da la bienvenida en siete idiomas. "No hay nada hoy que indique dónde estaban las celdas", dice el jefe de conserjes a LA NACIÓN.

martes, 23 de septiembre de 2008

Garzón recibe 1.400 nombres de leoneses desaparecidos durante el franquismo

Fuente: http://www.diariodeleon.es/inicio/index.htm

Garzón recibe 1.400 nombres de leoneses desaparecidos durante el franquismo

El registro de la Audiencia Nacional tiene desde ayer los casos de 143.353 represaliados

El juez investiga si el derecho internacional puede exigir responsabilidades al Estado

Acabado el trabajo en Izagre con otros cuatro posibles cadáveres hallados

Carmen Tapia leónc. t. león

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de León (ARMH) puso ayer a disposición del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, el nombre y los casos abiertos de 1.400 ciudadanos leoneses desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo en España. Los casos de estas 1.400 personas forman ya parte de la lista de 143.353 desaparecidos que la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el franquismo ha presentado en la Audiencia Nacional. La lista de los nombres leoneses fue presentada ayer en el registro por el abogado de la plataforma, acto al que también acudió el presidente de la asociación de León, Santiago Macías. Macías dijo ayer a este periódico que la lista de León es el fruto de ocho años de trabajo y responde a las reclamaciones presentadas por los familiares. Según la plataforma, la lista de desaparecidos en Castilla y León asciende a 14.660 personas.

Los nombres y los casos presentados por ARMH corresponden a desaparecidos, represaliados y enterrados sin una localización concreta en la guerra civil o durante la represión llevada a cabo por el dictador durante su mandato.

Macías destaca que el archivo elaborado por la asociación responde a ocho años de trabajo con los testimonios, correos y llamadas de los familiares, «disponemos de una buena base de datos. El trámite de hoy es sólo dar a un botón y aparecen todos los casos».

Sin embargo, el listado no está cerrado, por lo que la secretaria de la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo, Paqui Maqueda, pidió «colaboración» a todos los ayuntamientos. Solicitó que los consistorios pongan en marcha oficinas de información a través de los cuales recoger nueva información de mano de familiares de desaparecidos. Por su parte, el coordinador de la web « http://www.todoslosnombres.org/ », Cecilio Gordillo, lamentó que salvo los ayuntamientos a los que Garzón solicitó expresamente colaboración, el resto «han evadido la responsabilidad» al verse ajenos a la orden de la Audiencia Nacional.

La decisión de Garzón
Baltasar Garzón solicitó «una relación sistemática de personas desaparecidas y su ubicación» el pasado 2 de septiembre, un día después de dirigirse en este sentido a instituciones como el Valle de los Caídos, la Conferencia Episcopal, el Centro Documental de Memoria Histórica y los alcaldes de Granada, Córdoba, Sevilla y Madrid. Se trata de un paso previo a que el magistrado decida si es competente para investigar las denuncias de ocho asociaciones de memoria histórica que solicitaron el 18 de julio una investigación sobre la represión, para aclarar si cabe exigir responsabilidades al Estado en el marco del Derecho internacional.

Los nombres que ayer fueron presentados a Garzón proceden de las asociaciones que se han presentado como acusación, aunque en la Audiencia Nacional constan desde agosto los nombres de otros 18.321 leoneses presentados en agosto por la Asociaciación de Estudios sobre la Represión en León (Aerle), aunque no son parte denunciante en este proceso . En la relación de Aerle se incluyen los nombres de pasesados y fusilados, aunque la presidenta de la Asociación, Encina Cendón, menciona también «a los que murieron en San Marcos, en una fosa común, desaparecidos también». Cendón espera que la medida de Garzón sirva para el desarrollo completo de la Ley de Memoria Histórica «y que sea el Estado, y no las asociaciones, las que busquen los nombres».
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Garzón tiene 4.000 nombres de ‘paseados’ de León
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martes, 16 de septiembre de 2008

Interrumpen la búsqueda de restos en Izagre, tras recoger 16 cuerpos.

Fuente: Diario de León. http://www.diariodeleon.es/inicio/index.htm

Interrumpen la búsqueda de restos en Izagre, tras recoger 16 cuerpos

La asociación que dirige Santiago Macías ha localizado en esta zona otra fosa de unas dieciocho personas en la que, de momento, no se va a trabajar.

Efe

Después de quince días ininterrumpidos de búsqueda de restos humanos en el entorno de Izagre, donde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha recuperado ya los de dieciséis personas, los trabajos de los arqueólogos se han suspendido hasta el próximo viernes.

«La gente está agotada y necesita un respiro», ha comentado Santiago Macías, directivo de esta Asociación, que está desplegando su actividad tanto en Izagre como en otros puntos del noroeste español a través de una inspección con ayuda de geo-radar en diversos enclaves en los que parecen hallarse fosas comunes.

En Izagre, la asociación trabajó, en primer lugar, en la fosa de los Bañezanos, donde localizó los restos de ocho varones y una mujer que fueron ejecutados a la vera de una carretera, en el límite de las provincias de Valladolid y León, en la madrugada del 10 de octubre de 1936.

Desde el pasado 8 de septiembre, los arqueólogos han trabajado en la fosa de Los Estudiantes, en la que se esperaba hallar los cuerpos de once estudiantes de la Facultad de Veterinaria y de la Escuela de Magisterio de León y dos vecinos de Villafañe (León)

La búsqueda ha tenido varias dificultades, como la de delimitar su emplazamiento, debido a las imprecisiones de los datos previos recogidos, y la propia dureza del terreno, en el que abundaban además las raíces, que entorpecían las labores. «Finalmente descubrimos que no había sólo una fosa, sino varias», ha asegurado Macías, quien ha concretado que la primera que detectaron fue ésta, en la que hay siete cadáveres.

El director de la asociación ha agregado que han localizado, con el geo-radar, otra zanja, como a metro y medio de la última, en la que «habrá mas cuerpos», mientras que los dos restantes, correspondientes a Villaroañe, «no deben estar muy lejos tampoco», ha dicho. Así, los arqueólogos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que terminan ahora la recogida de los siete cadáveres de la primera zanja, interrumpirán sus labores, para reiniciarlas el viernes que viene.

En el entorno de Izagre, la asociación tiene localizada también otra fosa de unas dieciocho personas en la que, de momento, no se va a trabajar.
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martes, 9 de septiembre de 2008

"Les seguimos buscando".

Fuente: Leónnoticias.com: http://leonoticias.com/frontend/leonoticias/base.php



Imagen de los trabajos de exhumación realizados en la fosa de Izagre. (Foto: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica)


La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) continúa con las labores de localización de los restos de once jóvenes veterinarios en Izagre que fueron, aparentemente, asesinados durante la Guerra Civil.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) continúa este martes la búsqueda, en la localidad de Izagre, de once jóvenes veterinarios que fueron, aparentemente, asesinados a comienzos de la Guerra Civil española. El colectivo intenta, también, localizar los restos de dos vecinos de Villaroañe que desaparecieron durante el enfrentamiento civil.El vicepresidente de la asociación, Santiago Macías, ha afirmado a leonoticias.com que el colectivo confía en localizar a los represaliados "en pocos días" y ha explicado que la variedad de testimonios recibidos al respecto ha ampliado el campo de búsqueda. "Les seguimos buscando; esperamos tener en pocos días más o menos definida la búsqueda", ha reseñado Macías.


La asociación estima que en Izagre pueden estar enterrados los restos de hasta 40 víctimas de la Guerra Civil. Para su recuperación se utilizará una pala mecánica que permita llegar hasta la fosa común. Una vez se dé con su ubicación, se procederá a la recuperación de los restos de forma manual.


Por otra parte, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica informó la semana pasada de su intención de remitir 10.000 fichas de represaliados, 300 de ellas aproximadamente de leoneses, al juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, después de que el magistrado decidiera iniciar una investigación sobre las personas asesinadas y desaparecidas durante la Guerra Civil española.


La ARMH ha recuperado, desde el 2000, los restos de 89 víctimas -48 de ellas este año- que fueron asesinadas durante la Guerra Civil Española. Los lugares en los que se han llevado a cabo las exhumaciones, hasta el momento, son Priaranza del Bierzo, Fresnedo, Piedrafita de Babia, San Pedro de Olleros, Onamio, Urdiales de Colinas, Pardamaza, Villager de Laciana, Gordaliza del Pino, Arnado, Toreno, San Pedro Mallo, Villalquite, Leiroso, Carucedo, Ponferrada, La Robla, Balboa, Magaz de Abajo, Tejedo del Sil, Pinilla de la Valdería y, actualmente, en Izagre.

Izagre busca 'la fosa de los estudiantes' fusilados.

Fuente: Público.

Izagre busca 'la fosa de los estudiantes' fusilados

DIEGO BARCALA - MADRID - 08/09/2008 20:36

No saben sus nombres pero todos los vecinos de Izagre (201 habitantes) conocen la historia de los estudiantes enterrados en la cuneta del eral. Los fusilados en el otoño de 1936 en la "fosa de los estudiantes" han sido ocultados bajo tierra durante más de siete décadas. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), a petición de algunos familiares, trabaja esta semana para recuperar los restos. Sería la segunda fosa abierta en un mes en este pueblo decidido a cerrar las heridas para siempre.

Los arqueólogos trataron este lunes de encontrar el punto exacto de los cuerpos. Los testimonios orales fueron confusos. "Unos dicen que los enterraron aquí y otros un poco para allá. Pero unos metros en estos casos es mucho espacio", explica Santiago Macías, vicepresidente de la ARMH. El pasado martes fueron encontrados los restos de otros ocho vecinos socialistas y sindicalistas de La Bañeza. Todos habían apoyado, desde sus puestos de trabajo, reformas laborales igualitarias.
No todos los fusilados anónimos eran en realidad estudiantes. Según los testigos de la época eran universitarios de Veterinaria en León, vecinos de otros lugares cercanos. Uno de los testimonios dice que uno de los penados vestía diferente. Era un joven campesino. Los vecinos que tuvieron que ejercer de enterradores recuerdan que había más cuerpos de los que se cree.

Otros dos fusilados
Los investigadores recibieron una denuncia de desaparición de uno de los descendientes de Diómedes Francisco Blanco y Casimiro Ibán, dos vecinos de Villaroañe fusilados en el otoño de 1936. Según cuenta Hermenegildo, sobrino de Diómedes, su tío e Ibán fueron fichados por los represores por haber acudido a un entierro civil en Villaturiel con una bandera comunista. Hasta ahora no habían conectado a estos dos represaliados con los supuestos estudiantes. Pero la investigación de los testimonios orales de los testigos de la época los ha unido. Los vecinos labradores de Izagre se encontraron con los cuerpos después de escuchar unos disparos durante la noche. Eran 11, según recuerdan y unos de los vecinos reconoció a un compañero de Veterinaria. De ahí la deducción de que todos eran estudiantes. Según los cálculos todo encaja. Son los supuestos nueve estudiantes y los dos vecinos de Villaroañe.

¿DONDE ESTA?

¿DONDE ESTA?
IN MEMORIAN