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sábado, 29 de noviembre de 2008

El juez remite a León el caso de una fosa de represaliados de Astorga

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El juez remite a León el caso de una fosa de represaliados de Astorga

El juez Garzón remitió ayer a los jueces decanos de León, Badajoz, Cáceres y Navarra las peticiones de apertura de fosas que le han hecho al magistrado las asociaciones de Memoria Histórica en la causa en la que acordó investigar las desapariciones en la Guerra Civil y el franquismo.

Así lo acuerda el juez en un auto en el que hace extensiva su inhibición en esta causa a «los juzgados de instrucción decanos de las localidades a las que pertenezcan los lugares en los que estén ubicadas las fosas identificadas» por las asociaciones que reclaman las exhumaciones.

Las fosas, según indica el auto, están localizadas en Astorga (León), Herrera del Duque (Badajoz), Pamplona (Navarra) y Trujillo (Cáceres). Tal y como acordó en el auto en el decidió inhibirse, el pasado 18 de noviembre, el magistrado de la Audiencia Nacional remite a esos juzgados la causa para que puedan resolver las solicitudes de exhumación.
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domingo, 23 de noviembre de 2008

23 fosas del franquismo, en manos de tres juzgados de León

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23 fosas del franquismo, en manos de tres juzgados de León

MEMORIA HISTÓRICA / Tras la inhibición del juez Garzón

23 fosas del franquismo, en manos de tres juzgados de León
La ARMH considera que deben decretar su exhumación

Imagen de una fosa común exhumada en Babia hace seis años. J.M. LÓPEZ

Daniel Álvarez LeónLos juzgados leoneses de León, Ponferrada y Astorga tendrán que resolver sobre el futuro de 23 fosas de la guerra civil que caen bajo su jurisdicción después de que el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, se inhibiera a favor de los juzgados locales para resolver su causa sobre la exhumación de los desaparecidos del franquismo. El auto del magistrado cita los nombres de 28 fosas situadas en la provincia de León (63 en España), cuya apertura ha sido solicitada. Según explicó ayer el vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Santiago Macías, cuatro de estos enterramientos ya han sido exhumados y uno de ellos sólo está pendiente de la identificación de sus restos, lo que finamente arroja una suma pendiente de 23 fosas comunes con los restos de asesinados durante la contienda civil y la dictadura.

La razón de este desfase es que la asociación lleva dos años haciendo llegar al juez los datos sobre las fosas que se iban identificando. Cabe recordar que en la última década, en la provincia de León, se han exhumado una treintena de fosas del franquismo, la inmensa mayoría de ellas a través de la ARMH. Asimismo, independientemente de las 23 fosas que ahora cita el nuevo auto de Garzón, Santiago Macías precisó que disponen ya, en este momento, de datos de otra veintena casos en territorio leonés.

¿Qué harán los juzgados locales? “No sabemos qué va a pasar a partir de ahora”, declaró ayer al respecto el vicepresidente de la ARMH. “Habrá juzgados que sigan adelante con la causa y juzgados que la paralicen”, agregó. Pese a todo, Macías consideró que aquellos que rechacen las exhumaciones tendrán que responder ante el Consejo General del Poder Judicial. “No es una opción, los juzgados afectados tienen que actuar porque así se lo ordena la Audiencia Nacional”, consideró Macías.

Siguen las exhumaciones
En cualquier caso, la ARMHha asegurado que va a continuar con su labor y que, en lo que respecta a León, tiene tres nuevas exhumaciones en cartera para llevar a cabo en próximas fechas: San Justo de la Vega, Quintanilla de Combarros y Magaz de Abajo. Santiago Macías adelantó que cuando procedan al primer desenterramiento incluido en la lista de la Audiencia Nacional se dirigirán al juzgado competente. Hay que recordar que la ARMH está personada en la causa abierta por Garzón.

Santiago Macías reconoció que, tras la perplejidad inicial, el auto de Garzón inhibiéndose en favor de los juzgados territoriales supone “abrir 24 puertas antes de que se le cierre una”, en alusión al recurso planteado por la Fiscalía contrala causa emprendida por el juez.

Por su parte, el juez decano de León, Juan Carlos Suárez Quiñones no quiso pronunciarse sobre la actuación de los juzgados ya que el auto aún no se ha recibido. “Esperaremos a ver que diligencias pide el auto para actuar en consecuencia”, apuntó.
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domingo, 9 de noviembre de 2008

El freno a Garzón para tres fosas en León y la exhumación de siete abulenses.

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El freno a Garzón para tres fosas en León y la exhumación de siete ...

RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

El freno a Garzón para tres fosas en León y la exhumación de siete abulenses
Las asociaciones solicitantes deberán esperar a que se decida si el juez es competente

Los enterramientos leoneses están en Camponaraya, Dehesas y Magaz de Abajo
Los fusilados de Pajares de Adaja fueron primero arrojados a un pozo en Aldeaseca


Actualizado domingo 09/11/2008 08:23 (CET)

FERNANDO MARTÍN VALLADOLID.-

La decisión de la Audiencia Nacional de paralizar las exhumaciones autorizadas por el juez Baltasar Garzón ha frenado la apertura de tres fosas en Camponaraya, Dehesas y Magaz de Abajo, en León, y la recuperación de los restos de siete fusilados de Pajares de Adaja, Ávila, que se encuentran en el Valle de los Caídos.

Las cuatro intervenciones, las tres primeras promovidas de la Asociación para la Recuperación de la Memoría Histórica de León y la cuarta, la del Valle de los Caídos, por la APRMH de Valladolid, figuraban entre las 25 que Garzón incluyó en 2006 en la lista de actuaciones "inmediatas".

Dos años después, algunas se habían realizado ya, entre ellas otras cinco en León que también estaban en la lista, pero no dio tiempo a las tres restantes en esta provincia y ahora deberán esperar hasta que se resuelva la competencia o no de Garzón para abrir las fosas de la Guerra Civil. En su argumentación, la Audiencia Nacional advertía de posibles "daños irreversibles" a terceros.

Desde Huelva, donde este sábado trabajaba en una exhumación, el presidente de la Asociación de la Memoria Histórica de León y vicepresidente de la organización nacional, Santiago Macías, criticó la decisión adoptada por el Pleno de la Audiencia Nacional y recordó que "el mayor daño que se le puede hacer a un tercero es asesinarlo".

Pese a la paralización de las exhumaciones de Camponaraya, Dehesas y Magaz -entre las tres suman 7 muertos- Macías recordó que la suspensión sólo afecta a las fosas incluidas en la lista de Garzón y añadió que seguirán sus trabajos -como el sábado lo hacían en Huelva- en aquellos casos en los que han solicitado la intervención los familiares.

La decisión de la Audiencia Nacional ha parado también la recuperación de los restos de siete abulenses, seis hombres y una mujer de Pajares de Adaja, que se encuentran enterrados en el Valle de los Caídos. La APRMH de Valladolid, que inició las pesquisas en 2003 a petición de un hijo de uno de los 'paseados', tiene localizada la ubicación de los cuerpos, pero ahora deberá esperar la resolución del conflicto de competencias.

El arqueólogo de la asociación, Julio del Olmo, avanzó que, pese al revés el lunes 10, enviarán una petición al juez de El Escorial, jurisdicción a la que corresponde el Valle de los Caídos, para "ganar tiempo" a la espera de que se decida si Garzón es competente.

Fusilados en la noche del 19 de agosto de 1936 en Aldeaseca, pueblo cercano a Pajares, sus cuerpos fueron arrojados a un pozo luego tapado con tierra hasta que en 1958 sus restos fueron exhumados y trasladados al Valle de los Caídos. Allí están los huesos de todos en una misma caja.
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Más que palabras
Diario de León -

El Carrizal se convierte en un lugar de reivindicación de las ...
Granada Hoy -

El Gobierno pide ´sosiego´ tras paralizarse la exhumación de fosas
La Opinión A Coruña -

Qui tem les exhumacions? Qui tem el Fòrum del PV?
El País. La Comunidad.

Víctimas republicanas
Diario de Jerez -

De Torres al estrellato
Diario de Cádiz -

Las salidas de Baltasar Garzón
La Voz de Galicia -

¿Tiene sentido reabrir el drama de la Guerra Civil?
La Crónica de León -
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lunes, 27 de octubre de 2008

El pozo Grajero, el de la vergüenza

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http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/22/castillayleon/1224664632.

El pozo Grajero, el de la vergüenza

LEÓN.- 13 de noviembre de 1937.

El Pozo Grajero, en la localidad leonesa de Lario, recibe los cuerpos sin vida de cerca de 13 personas que horas antes habían sido apresadas en Ponga, al otro lado de la línea que divide Asturias y León.

Todo estaba encaminado a que los cuerpos jamás fueran encontrados y permanecieran en el olvido. Pero una de las víctimas de los nacionales pudo escapar de esta gruta, conocida por su oscuridad y porque allí anidaban cientos de pájaros (de ahí el nombre de grajero).

El único superviviente, Jacinto Cueto, pudo contar dónde estaba el resto de sus acompañantes en tan trágica aventura. 60 años después, y casi a escondidas, varios de esos cuerpos fueron rescatados por sus familiares en lo que supuso la primera exhumación en la provincia de León.
Ocurría en 1998, y ahora, justo cuando este tipo de trabajos se extiende por todo el país, y también por supuesto en León, un grupo de periodistas e investigadores lanzan 'La memoria del Grajero', un libro en el que se repasa toda la historia de este pozo y se cuenta la experiencia de decenas de personas vinculadas al hallazgo de los cuerpos, muchos de ellos relacionados directamente con los represaliados.

Los hechos tuvieron lugar el día de la feria de San Juan de Beleño, el concejo asturiano al que pertenecen todas las víctimas, tal y como se relata en el libro, escrito por María Antonia Reinares, Marco Romero, Ana Aída del Campo, Roberto Manjón, Julian Morante y Carmen Suárez, a los que se unen las fotografías de José Manuel López, las infografías de Dativo Rodríguez y la ilustración de la portada de Nuria Ibáñez.

Todos los represaliados van a tener el mismo final. Primero son capturados, después llevados al cuartel de San Juan, donde según se narra en la publicación, "les desnudan y les atan con finos alambres. A continuación, les arrinconan y les someten a brutales palizas".

Poco tiempo después, les obligan a andar por la escarpada montaña asturleonesa, hasta que llegan a Lario. Allí les esperan sus verdugos, que les fusilan y arrojan a la sima.

Ante estos hechos, y tras la posterior recuperación de los cuerpos, los responsables de 'La memoria del Grajero' se pusieron en marcha para recabar todos los testimonios posibles, con la intención de recuperar la historia del grupo asesinado junto al pozo.

"Es un símbolo, un emblema de la serie de gente que pide homenajear a los represaliados", explica Reinares, una de las autoras.

Y es que no es una exhumación más. La historia tiene tintes épicos, puesto que el único superviviente, Jacinto Cueto, sobrevivió durante meses oculto en el desván de su casa, que desde entonces se convirtió en el centro neurálgico de los represaliados de la época.

La heroicidad de Cueto (que estuvo diez días en el pozo y resistió a dos bombas lanzadas desde la superficie por sus captores ante los gritos que no dejaba de lanzar) permitió que los familiares del resto de víctimas pudieran visitar el lugar donde estaban enterrados.

Pero había gente del lugar que no quería conocer la historia de los 13 represaliados. Aún en 1998, cuando comenzó la exhumación, todavía existía un tabú en la montaña. "Muchos tenían miedo a hablar, pese a que habían pasado tantos años", rememora Reinares.

La recuperación de los restos de los represaliados supuso un antes y un después en el reconocimiento de las víctimas y, más importante, en la búsqueda de fosas en toda España, sobre todo en una época, en 1998, en la que era impensable la tremenda actividad que ahora se está desarrollando, con multitud de asociaciones dedicadas a estos trabajos.

"Mediáticamente, esta fosa fue un impulso para la memoria histórica", señala Julián Morante. "Sin estos periodistas, no se habría generado el debate", añade el historiador, que vivió en primera persona muchos de los testimonios que se cuentan en el libro.

Además del único superviviente y a partir del cual fue posible conocer el lugar donde fueron arrojadas las víctimas, la lista de los represaliados se completa con Primo de María, Celesto Muñiz, José Manuel Cuadrillo, Fausto Martínez, José de Diego, Ramón Follo, Aniceto Rivera, Antonio Fernández, Ángel y Marino, a los que se añaden otros dos cuerpos que nunca pudieron ser identificados. Fue de esta forma el inicio del camino que ahora se ha extendido a todo el país.
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jueves, 16 de octubre de 2008

Garzón autoriza la apertura de siete fosas en El Bierzo

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Garzón autoriza la apertura de siete fosas en El Bierzo


El juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, "a la mayor urgencia” autoriza el desenterramiento. Las fosas están ubicadas en Ponferrada, Balboa, Dehesas, Camponaraya, Magaz de Abajo, Tejedo del Sil y Carucedo, además de otras 12 en toda España.
Actualizado el 16/10/2008 a las 16:26(CET)

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha autorizado la apertura de 19 fosas “a la mayor urgencia” y en toda España en las que estima se encuentran restos de desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista (1936-1975).

En total, las fosas bercianas a las que afecta esta medida se encuentran en Ponferrada, Balboa, Dehesas, Camponaraya, Magaz de Abajo, Tejedo del Sil y Carucedo. El resto están ubicadas en Granada (Víznar y Alfacar), en Córdoba, Toledo (Parrillas), Burgos (Adrada de Haza, Valdenoceda y San Juan del Monte) y León (La Robla). También se procederá a la apertura de las fosas de La Palma del Condado, Bonares y Niebla (todas en Huelva), Fuerte San Cristóbal y La Serna (Madrid).

Las medidas acordadas por el juez, se concretan en un auto de 68 folios en el que declara su “competencia” para investigar las denuncias de 22 asociaciones de familiares de desaparecidos.

RECURSO DE LA FISCALÍA
La Fiscalía ha anunciado que recurrir la decisión, que podría ser revisada por el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, entendiendo que la Audiencia Nacional no es competente para investigar estos hechos. La Fiscalía sostiene que los delitos han prescrito en virtud de Ley de Amnistía (1977), las exhumaciones ya están contempladas en la Ley de Memoria Histórica y que los hechos son competencia de los juzgados territoriales.

lunes, 6 de octubre de 2008

Memoria histórica: heridas de guerra

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Memoria histórica: heridas de guerra Lanacion.com (Argentina)

Miles de nietos buscan bajo el suelo de España los cuerpos de sus abuelos, enterrados en fosas comunes después de haber caído durante la Guerra Civil o asesinados por el franquismo

Domingo 5 de octubre de 2008 Publicado en edición

IZAGRE, ESPAÑA .- Dentro de seis meses se cumplen setenta años del fin de la Guerra Civil Española (1936-1939), que provocó un horror acallado durante décadas y que se mide en cientos de miles de muertos. Aún hoy no hay cifras ciertas.

La evocación dista mucho de ser de las preferidas en el discurso público. Sin embargo, su momento se aproxima con el mar de fondo de una fuerte ola de revisionismo que, si bien empezó de forma tímida, aumenta en ruido y espectacularidad con el paso de las semanas.

Ya cobró fuerza hace un año, con la sanción de la controvertida Ley de Memoria Histórica, impulsada por el gobierno socialista, que busca reparar los derechos de las víctimas de la guerra civil y del franquismo. Pero ganó estruendo hace pocas semanas, con el anuncio de la próxima exhumación del cadáver de Federico García Lorca, símbolo colectivo de la represión de aquellos años.

El giro, asociado a una sonora irrupción del juez Baltasar Garzón, se convertirá en la primera intervención estatal directa en la tarea de cavar para encontrar a los muertos.

Y, de paso, pondrá luz sobre la historia negra que, alimentada en años de pertinaz resistencia de los García Lorca, sostiene que el poeta ya no está en fosa común. Que habría sido rescatado merced a una secreta negociación con el ex dictador Francisco Franco (ver nota aparte).
Menos conocido es lo que late por debajo y que constituye, tal vez, el más reciente fenómeno social derivado de aquellos años de contienda: la silenciosa, desordenada e imparable marea de nietos que cava por la península para rescatar del olvido a sus abuelos, asesinados sin testigos y lejos del frente de guerra.

Buscan a hombres y mujeres a los que no conocieron, pero que aprendieron a respetar a través de los relatos que de ellos escucharon. "Durante años, este país vivió con terror. Fue el terror el que, durante todo este tiempo, impidió no sólo abordar esta cuestión sino, siquiera, hablarla. Hoy eso no lo sienten los nietos", dice el historiador Julián Casanovas. En las cunetas
Indiferentes a lo que, en definitiva, resuelva el juez Garzón; y sordos al discurso político que previene contra el temor a que la búsqueda reabra "heridas del pasado", que "alimente la venganza" y que "ponga en riesgo el futuro", los nietos cavan por esos familiares.

"En los últimos ocho años hemos exhumado 167 fosas y recuperado 4041 cuerpos", dice Emilio Silva, presidente de la Asociación Para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).
La entidad, hoy sumamente activa, nació en octubre de 2000, cuando Silva se propuso rescatar a su abuelo, en cuya identificación fue vital una muestra de ADN que viajó desde la Argentina, donde habían emigrado los familiares del extinto.

¿Cuánto trabajo queda por hacer? Nadie lo sabe. "Creo que hay no menos de 25.000 personas en las cunetas", dice Casanovas, uno de los historiadores que más ha escrito sobre el tema.
Su estimación palidece ante los más de 130.000 nombres de personas asesinadas que citan documentos presentados a Garzón. (El término excluye a aquellos que fueron fusilados tras juicio sumario o muertos en frente de guerra).

Palidece, también, ante las "miles de fosas comunes en toda España" de las que, ante LA NACIÓN, habla Felipe Alonso, de la Asociación de Estudios sobre la Represión en León (AERLE).
La entidad cuenta con la simpatía del padre de José Luis Rodríguez Zapatero, Juan Rodríguez García-Lozano. A ella ha dado testimonio sobre el asesinato de Juan Rodríguez Lozano, el abuelo republicano citado, en varias ocasiones, por el presidente del gobierno. Su ex prisión, que fue la de otras 16.000 personas, es hoy, sin embargo, un suntuoso hotel (Ver aparte).
Queda cerca de aquí, de esta pequeña localidad leonesa de apenas 80 habitantes, que durante siete décadas durmió junto a dos fosas y junto al espanto de sus fantasmas. Es el poblado al que llegó LA NACION para acompañar el proceso de exhumación de "represaliados" de la Guerra Civil, el fenómeno que lleva a nietos anónimos a cavar por sus abuelos de triste muerte.

¿Cómo es ese pulso de reivindicación al que no le importa lo que diga la autoridad ni el juez?
Entre otras cosas, llamó la atención la desconcertante naturalidad con que el pueblo asistió a la exhumación -la gente llegaba con canasta de sándwiches y los niños jugaban con la tierra que removía la excavadora. "Hay quienes no les parece bien esto de las excavaciones, pero la mayoría lo ve bien y quiere ayudar", dijo a LA NACION el alcalde, Enrique Santervaz.
Más aún sorprendió el hecho de que, para localizar el sitio, sirviera de guía la memoria de ancianos que, en el pasado, se habían enfrentado en los dos bandos de la brutal contienda. Y que hoy, juntos, compartieran el tabaco y la charla y se asomaran con sus bastones al pozo del que, juntos, pudieron rescatar los cuerpos de 22 infelices. Y con ellos, una parte de su propio pasado.
"Son seres humanos", se emociona Claudio Puertas. El fue soldado del bando nacional; tiene 91 años y hace gala de vitalidad y memoria para señalar, con bastante aproximación, el sitio en el que -hace siete décadas- vio enterrar a once personas: diez hombres y una mujer. "¡Había que ver lo que hicieron con ellos!", lamenta.

A su lado se sienta José Pérez Guayo, de 86 años. Es uno de los pocos hijos que, entre tanto nieto, busca a un fusilado. En este caso, a su padre, un albañil que era militante sindical. La última vez que lo vio con vida fue el 19 de septiembre de 1936. Se lo llevaban en un camión y a él lo amenazaron si intentaba seguirlos en bicicleta. "Yo quisiera encontrarlo y morirme en paz", dice.
Lo escucha Don Claudio, su ex adversario, mientras la tarde pasa y la vida, junto a la fosa, se anima. Llega más gente que exprime recuerdos y tira de la historia en un colosal esfuerzo por ordenar las piezas de un puzzle enorme y sangriento. Es lo más parecido a una reconciliación.

-¿Este trabajo es posible gracias a la Ley de Memoria Histórica?, pregunta LA NACION.
-No, ¡qué va! Esto empezó mucho antes. Y, en este caso, estamos aquí porque el dueño del campo nos dio permiso. Y nada más, contesta Marco Antonio González, de la ARMH, uno de los nietos que cavan.

Lo hace a sabiendas de que, con su abuelo, no habrá suerte: está en otro sitio, pero, sobre él, hay ahora "una ruta y dos restaurantes", dice.

"Al final, se desenterrarán menos cadáveres de los que se buscan, porque muchas de las fosas han desaparecido para siempre, sepultadas por el crecimiento urbano y el paso del tiempo", dice Casanova. No es el caso de este campo, donde no hay nada que ayude a identificar un entierro.

"Aquí hay algo"
La pala avanza, pero no pasa nada. Huele a tierra húmeda. El dueño del campo no es del pueblo, se llama Juan Antonio Pérez y lo arrienda desde hace quince años. "En todo este tiempo, nadie me habló jamás de la fosa común, hasta que vino esta gente, pidió permiso y, por supuesto, les dije que sí", cuenta. "Jamás nada me hizo sospechar", añade. Y habla así del espanto bajo esa tierra en la que hoy, con subsidios de la Unión Europa, él trabaja cereales y un girasol que, este año, viene mustio. No hay más autoridad ni funcionarios junto a la máquina excavadora.
Por la noche, todo queda solo, con la misma quietud de entonces. La excavación lleva ya tres días y 200 metros de zanja sin que nada aparezca. Y, sin que nadie se atreva a sincerarlo, late el temor de que allí no haya nada. "O, peor aún, de que estemos sentados sobre ellos y no podamos verlos", dice otro, con un escalofrío, que hace ponerse de pie.

"¡Aquí hay algo!", grita la arqueóloga. Todo se paraliza y es silencio, salvo el viento, que trae el mismo olor de la tierra mojada. El "algo" resulta ser un par de anteojos, la evidencia de que allí mismo están los cuerpos. A partir de ahora, no más máquina: todo el trabajo será manual y muy lento, acariciando la tierra que todo lo vuelve marrón, como una arcilla para que cobre forma la historia de los muertos.

Explota una mezcla de emociones: hay quien llora, quien se alivia, quien ríe. "Es lo que suele ocurrir en situaciones de duelo retardado", dice Raúl de la Fuente, de Sicólogos Sin Fronteras.
Para los familiares que allí esperan llega, por fin, el adiós debido. Un adiós por el que esperaron 70 años.

Por Silvia Pisani

"Me he reencontrado con mi hermana"

ESPAÑA .-

Ha esperado por esto durante 71 años y creyó que jamás llegaría. Pero llegó y, por eso, con tanta serenidad como alegría, Josefina Alonso Ruiz cuenta que, junto a la fosa, acaba de "reencontrarse" con su hermana, María, la que le enseñó a leer. Y que llevaba años enterrada en la cuneta, junto a la ruta, desde que, en febrero de 1937, se la llevaron para fusilarla."
¡Mira mi mano! ¿Ves el anillo que tengo? Lleva, como piedra, el aro que hacía juego con el de mi hermana María y que el día que la mataron no pudo ponerse porque tenía una oreja mala", dice esta mujer de 89 años, mientras estira el anular.

El anillo que la víctima desechó por culpa de una oreja infectada y que quedó en la casa familiar se convirtió, con los años, en la sortija con que la hermana menor recordó a la asesinada.
Y hace pocas semanas, cumplió una nueva función; la de herramienta vital para la identificación en la fosa. Es que, allí, en el fondo, junto a la calavera de María estaba, intacto, el aro solitario que hacía juego con el que ella lleva en su dedo.

"Se reencontraron los aros y nos reencontramos y nos reencontramos mi hermana y yo", dice Josefina.

-¿Es un día triste?
-No, es un día feliz. La pena es que no haya podido verlo mi madre, que murió en 1963 suspirando por tener a la hija de cualquier modo, contesta.

La historia de la familia Alonso Ruíz, oriunda de León, parece un drama de los que el cine español contó muchos antes de que la verdad aflorara: los nacionales se llevaron a María, a Josefina y a su madre a la cárcel como presión para que apareciera Ignacio, el único hijo varón que, en realidad, no había escapado sino que estaba escondido en el caserón familiar.

"Como mi hermano no aparecía, los guardias dijeron a mi madre que eligiera una hija y que se fuera. Ella me eligió por ser la menor. A María, que era lista, que leía mucho y que militaba en Izquierda Republicana, la mataron. Mi hermano Ignacio, que era de las juventudes socialistas, estuvo cinco años más escondido en casa hasta que, cansado, se entregó. Los amigos ayudaron y no fue fusilado. Murió hace poco, con la pena de tener a María en la cuneta", dice Josefina.

-¿Cómo ha vivido su familia todo esto?
-Es extraño. Hubo sobrinos que no querían saber nada. Pero yo me impuse, María no podía seguir en la cuneta. Luego, con la gente del pueblo, es curioso, porque me preguntan qué tal ha ido mi operación de cataratas. Me preguntan por la operación, pero no me dicen nada de mi hermana. No sé por qué.


Un hotel de lujo en donde estuvo preso el abuelo de Zapatero

LEÓN, ESPAÑA .-

"Paz, perdón y justicia", suele evocar el presidente José Luís Rodríguez Zapatero al hablar del influjo que en él tiene la figura de su abuelo paterno, el capitán Juan Rodríguez Lozano, ejecutado en 1936 tras juicio sumarísimo, por los sublevados en la Guerra Civil.

El abuelo del presidente pasó los momentos previos a su fusilamiento en la cárcel de San Marcos, un colosal edificio que fue campo de concentración para 16.000 personas y que hoy, con el nombre de San Marcos, es un suntuoso hotel de la cadena "Paradores", el buque insignia del turismo español.

Una noche allí cuesta 200 euros, más otros 30 por el desayuno. Tiene 236 habitaciones habilitadas y, en la misma puerta por la que salían los condenados, luce ahora un cartel que da la bienvenida en siete idiomas. "No hay nada hoy que indique dónde estaban las celdas", dice el jefe de conserjes a LA NACIÓN.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Un hombre de 107 años localiza una fosa común de la guerra.

Fuente: http://www.elpais.com/


Un hombre de 107 años localiza una fosa común de la guerra

NATALIA JUNQUERA

Un hombre de 107 años, Francisco Fernández, permitió ayer la localización en Pinilla de la Valdería (León) de una fosa de la Guerra Civil con cinco cuerpos que él mismo fue obligado a enterrar hace 72 años. "Está sordo, pero tiene una memoria electrónica. Lee muy bien los labios y así nos hemos entendido. Incluso nos dijo que había enterrado a uno de los cinco en sentido contrario y al abrir la fosa, efectivamente, uno estaba al revés", relataba ayer su hijo Santiago, de 72 años. "Cuando le he dicho que los habíamos encontrado, se ha puesto contentísimo".

Por otra parte, la Conferencia Episcopal aseguró ayer que "hará todo lo posible por colaborar con la justicia", y que los archivos parroquiales son públicos, en respuesta al tirón de orejas del segundo requerimiento del juez Garzón sobre datos de víctimas de la Guerra Civil. Al primero contestó que no era competente para ordenar a las parroquias que abrieran sus puertas a la policía.

martes, 23 de septiembre de 2008

Garzón recibe 1.400 nombres de leoneses desaparecidos durante el franquismo

Fuente: http://www.diariodeleon.es/inicio/index.htm

Garzón recibe 1.400 nombres de leoneses desaparecidos durante el franquismo

El registro de la Audiencia Nacional tiene desde ayer los casos de 143.353 represaliados

El juez investiga si el derecho internacional puede exigir responsabilidades al Estado

Acabado el trabajo en Izagre con otros cuatro posibles cadáveres hallados

Carmen Tapia leónc. t. león

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de León (ARMH) puso ayer a disposición del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, el nombre y los casos abiertos de 1.400 ciudadanos leoneses desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo en España. Los casos de estas 1.400 personas forman ya parte de la lista de 143.353 desaparecidos que la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el franquismo ha presentado en la Audiencia Nacional. La lista de los nombres leoneses fue presentada ayer en el registro por el abogado de la plataforma, acto al que también acudió el presidente de la asociación de León, Santiago Macías. Macías dijo ayer a este periódico que la lista de León es el fruto de ocho años de trabajo y responde a las reclamaciones presentadas por los familiares. Según la plataforma, la lista de desaparecidos en Castilla y León asciende a 14.660 personas.

Los nombres y los casos presentados por ARMH corresponden a desaparecidos, represaliados y enterrados sin una localización concreta en la guerra civil o durante la represión llevada a cabo por el dictador durante su mandato.

Macías destaca que el archivo elaborado por la asociación responde a ocho años de trabajo con los testimonios, correos y llamadas de los familiares, «disponemos de una buena base de datos. El trámite de hoy es sólo dar a un botón y aparecen todos los casos».

Sin embargo, el listado no está cerrado, por lo que la secretaria de la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo, Paqui Maqueda, pidió «colaboración» a todos los ayuntamientos. Solicitó que los consistorios pongan en marcha oficinas de información a través de los cuales recoger nueva información de mano de familiares de desaparecidos. Por su parte, el coordinador de la web « http://www.todoslosnombres.org/ », Cecilio Gordillo, lamentó que salvo los ayuntamientos a los que Garzón solicitó expresamente colaboración, el resto «han evadido la responsabilidad» al verse ajenos a la orden de la Audiencia Nacional.

La decisión de Garzón
Baltasar Garzón solicitó «una relación sistemática de personas desaparecidas y su ubicación» el pasado 2 de septiembre, un día después de dirigirse en este sentido a instituciones como el Valle de los Caídos, la Conferencia Episcopal, el Centro Documental de Memoria Histórica y los alcaldes de Granada, Córdoba, Sevilla y Madrid. Se trata de un paso previo a que el magistrado decida si es competente para investigar las denuncias de ocho asociaciones de memoria histórica que solicitaron el 18 de julio una investigación sobre la represión, para aclarar si cabe exigir responsabilidades al Estado en el marco del Derecho internacional.

Los nombres que ayer fueron presentados a Garzón proceden de las asociaciones que se han presentado como acusación, aunque en la Audiencia Nacional constan desde agosto los nombres de otros 18.321 leoneses presentados en agosto por la Asociaciación de Estudios sobre la Represión en León (Aerle), aunque no son parte denunciante en este proceso . En la relación de Aerle se incluyen los nombres de pasesados y fusilados, aunque la presidenta de la Asociación, Encina Cendón, menciona también «a los que murieron en San Marcos, en una fosa común, desaparecidos también». Cendón espera que la medida de Garzón sirva para el desarrollo completo de la Ley de Memoria Histórica «y que sea el Estado, y no las asociaciones, las que busquen los nombres».
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Garzón tiene 4.000 nombres de ‘paseados’ de León
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martes, 16 de septiembre de 2008

Interrumpen la búsqueda de restos en Izagre, tras recoger 16 cuerpos.

Fuente: Diario de León. http://www.diariodeleon.es/inicio/index.htm

Interrumpen la búsqueda de restos en Izagre, tras recoger 16 cuerpos

La asociación que dirige Santiago Macías ha localizado en esta zona otra fosa de unas dieciocho personas en la que, de momento, no se va a trabajar.

Efe

Después de quince días ininterrumpidos de búsqueda de restos humanos en el entorno de Izagre, donde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha recuperado ya los de dieciséis personas, los trabajos de los arqueólogos se han suspendido hasta el próximo viernes.

«La gente está agotada y necesita un respiro», ha comentado Santiago Macías, directivo de esta Asociación, que está desplegando su actividad tanto en Izagre como en otros puntos del noroeste español a través de una inspección con ayuda de geo-radar en diversos enclaves en los que parecen hallarse fosas comunes.

En Izagre, la asociación trabajó, en primer lugar, en la fosa de los Bañezanos, donde localizó los restos de ocho varones y una mujer que fueron ejecutados a la vera de una carretera, en el límite de las provincias de Valladolid y León, en la madrugada del 10 de octubre de 1936.

Desde el pasado 8 de septiembre, los arqueólogos han trabajado en la fosa de Los Estudiantes, en la que se esperaba hallar los cuerpos de once estudiantes de la Facultad de Veterinaria y de la Escuela de Magisterio de León y dos vecinos de Villafañe (León)

La búsqueda ha tenido varias dificultades, como la de delimitar su emplazamiento, debido a las imprecisiones de los datos previos recogidos, y la propia dureza del terreno, en el que abundaban además las raíces, que entorpecían las labores. «Finalmente descubrimos que no había sólo una fosa, sino varias», ha asegurado Macías, quien ha concretado que la primera que detectaron fue ésta, en la que hay siete cadáveres.

El director de la asociación ha agregado que han localizado, con el geo-radar, otra zanja, como a metro y medio de la última, en la que «habrá mas cuerpos», mientras que los dos restantes, correspondientes a Villaroañe, «no deben estar muy lejos tampoco», ha dicho. Así, los arqueólogos de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, que terminan ahora la recogida de los siete cadáveres de la primera zanja, interrumpirán sus labores, para reiniciarlas el viernes que viene.

En el entorno de Izagre, la asociación tiene localizada también otra fosa de unas dieciocho personas en la que, de momento, no se va a trabajar.
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